continuaba reproduciendo al patriarcado en la medida en que no rompía con las instituciones patriarcales por excelencia, es decir: la familia, el matrimonio, la maternidad, el trabajo doméstico, la monogamia, la femineidad y el coito obligatorios, sino que simplemente atenuaba sus efectos nocivos.
5) En relación con la izquierda. En términos generales, las tres agrupaciones que iniciaron el movimiento lésbico se manifestaban contra la derecha y contra el Estado y se ubicaban dentro de la izquierda como era la tendencia en aquella época, sin embargo, Ácractas, (Oasis e implícitamente Lésbos), criticó con dureza a la izquierda tradicional por su carácter profundamente patriarcal, es decir, por continuar con la subordinación de las mujeres a la supremacía política masculina. Oikabeth I, en particular también criticaba a la izquierda, pero estalinista soviética, por lo mismo, distinguía entre una izquierda patriarcal y una
Cabe añadir que en ese tiempo la lucha por la autonomía también obedecía al aplastante control que ejercían a través del corporativismo los gobiernos burgueses sobre las grandes centrales obreras, campesinas y populares, así como los partidos comunistas-estalinistas lo hacían sobre los movimientos sociales proletarios y populares a nivel mundial. Se trataba, en efecto, de gigantescas maquinarias monolíticas, piramidales y verticales profundamente patriarcales.
El apoyo de las lesbianas al movimiento feminista heterosexual.
Es importante señalar, que el Movimiento Lésbico Feminista siempre apoyó la lucha de las feministas-heterosexuales en los ejes siguientes: 1) a favor del aborto; 2) contra la violencia intradoméstica, y 3) contra la violación sexual, pero nunca logró que las feministas heterosexuales sumaran a éstos, un cuarto eje: la lucha contra la represión que sufrían las lesbianas.
De igual manera, Oikabeth I estuvo profundamente comprometido con las luchas obreras, campesinas, populares y revolucionarias, pero nunca logró que estos movimientos incorporaran las demandas de las mujeres lesbianas a sus plataformas políticas. Sin embargo, es innegable que abrió el camino político al lesbianismo dentro y ante la izquierda mexicana.
Igualmente, el movimiento lésbico feminista presionó para que algunas organizaciones homosexuales empezaron a tomar en cuenta al lesbianismo, pero aun así, no fue posible que retomaran las demandas esenciales de la lucha lésbico-feminista, como lo era: la abolición de la opresión histórica de la mujer de la cual dependía la opresión lésbica (postulado que jamás entendieron las y los gays), es decir: por un salario para las amas de casa por su trabajo en el hogar; el fin de la esclavitud del trabajo domestico; el fin de la familia como la base fundamental de la sociedad; la eliminación del coito obligatorio dentro de la sexualidad; la eliminación de la femineidad impuesta a las mujeres; contra la división del trabajo en intradoméstico y extradomestico; etcétera.
Las luchas sociales por la autonomía.
Como dato significativo, durante las décadas de los “60s y 70s” muchos movimientos sociales pugnaron por la autonomía, por ejemplo, los movimientos chicano e indo-americano ante las organizaciones angloamericanas; el movimiento campesino frente a las grandes corporaciones obreras; el movimiento de los países pequeños o debilitados ante las grandes potencias industriales; los grupos indígenas ante los mestizos; las medicinas alternativas y prehispánica frente a los consorcios de médicos, entre otros, y finalmente también, la autonomía personal como sinónimo de pensar y actuar una misma (o).
En México, el advenimiento de los “80s”, la “Era reaganiana-tacheriana”, neutralizó este avance, mediante la represión contra estos movimientos y la brutal aniquilación de muchos de ellos, paralelo a la institucionalización de las organizaciones menos radicales u oportunistas y de aquellas que carecían de principios ético-políticos y de una mística revolucionaria. Salvo algunas excepciones.
Oikabeth I, una amplia y profunda concepción de la autonomía.
Por lo anterior, Oikabeth I (el Oikabeth original, no las otras dos versiones del mismo) concebía a la autonomía como un principio político fundamental para todos los sectores sociales oprimidos y como una condición ineludible para dar lugar a un movimiento social mundial realmente representativo de todos y cada uno de los sectores que componen a la sociedad. Es por esta razón que dicha organización nunca luchó únicamente por “su” autonomía ni por “la de las lesbianas”, sino por la autonomía de todas y cada una de las organizaciones sociales obreras, campesinas, populares, estudiantiles, étnicas, raciales, nacionales, culturales, etcétera, incluidas las medicinas alternativas, la antipsiquiatría, la universidad para el pueblo, la teología de la liberación y las espiritualidades disidentes.
Por la misma razón, Oikabeth I siempre apoyó las autonomías Palestina, Vasca, Irlandesa y Sudafricana, entre otras, y el lema que encabezaba su ideología era: “Nadie será libre hasta que todas y todos seamos libres”, es decir, que la libertad de cada ser humano dependía de la liberación de todas y de todos los seres humanos, por ello, para lograr la libertad personal había que luchar por la liberación de todas y de todos.
Ese profundo planteamiento sobre la libertad, contrasta con el planteamiento neo-liberal (nueva-libertad) del planteamiento capitalista que asevera: “La libertad consiste en que cada quien pueda comprar absolutamente todo lo que desee” (siempre y cuando tenga dinero), o sea, solo los ricos pueden tener libertad. Y así mismo, contrasta con la noción gay de libertad, que consiste en: “Que cada quien pueda coger (fucking) con quien quiera”.
La autonomía como fin o como medio.
Finalmente, para el grupo Ácratas (y Oasis) la autonomía era un “fin en sí misma”, a diferencia del grupo Oikabeth I para quien la autonomía era sólo un “medio para”. Ácratas sostenía que la “autonomía” significaba el logro de la independencia y la libertad, en tanto que para el segundo, era únicamente un vehículo para llegar a esa independencia y libertad pero dependiendo de la posición política de la cual se sustentara y a la cual se pretendiera llegar.
Por lo mismo, Oikabeth I cuestionaba: ¿la autonomía para qué?, ¿la autonomía hacia dónde?, ¿la autonomía respecto de qué o de quién?, pues era indudable que muchos consorcios empresariales eran autónomos y contaban con un poder de decisión supranacional; que los gobiernos tomaban decisiones independientemente del pueblo, es decir, autónomamente; era indudable que los grupos paramilitares y parapolicíacos eran autónomos respecto del control formal del ejército y de la policía; de manera similar, que las trasnacionales eran incuestionablemente autónomas porque operaban independientemente de las constituciones y leyes nacionales; que el imperialismo vaticano era incuestionablemente autónomo porque estaba por encima de todos los gobiernos de los países católicos; es decir, existía una autonomía institucional o derechista. En síntesis, la autonomía podía ser utilizada positiva o negativamente, podía servir para liberar o para oprimir. Por ello, había que definir, la autonomía pero ¿desde qué perspectiva política?
Para Oikabeth I la autonomía no era una definición política en sí, sino un principio político sobre cuya base debían erigirse todos los movimientos sociales. Su importancia radicaba en que constituía el fundamento desde el cual había que definir la posición, el proyecto, el programa, la plataforma política y los objetivos de cada organización. Trascendiendo de esa manera, la apología de la autonomía por la autonomía misma, pues resultaba muy cómodo aferrarse a ella sin definir postura política alguna. Por esta razón, Oikabeth I siempre se definió como organización autónoma de lesbianas, pero socialista y feminista.
La gran crisis del movimiento homosexual y el gran avance lésbico.
Después del 1982, pero sobre todo del 84, el movimiento homosexual y lesbohomosexual entraban en una profunda crisis por conflictos políticos internos y por el inicio de la lucha contra el Sida. Por el contrario, el Movimiento Lésbico totalmente independiente del movimiento gay continuaba creciendo y desarrollándose.
En el 82 surgieron los siguientes grupos: Corriente de Lesbianas Socialistas, Comunidad Creativa; Oikabeth II y Lesbianas Morelenses (LM) del Estado de Morelos (el primer grupo lésbico mexicano que surgió en un estado de la Republica Mexicana). En el 84 surgieron: Seminario Marxista-Leninista Feminista de Lesbianas (SMLFL) y Mujeres Urgidas de un Lesbianismo Auténtico (MULA). Y en el 86 Grupo Lésbico Patlatonalli de Guadalajara (segundo grupo de lesbianas de los estados de la Republica) y el Grupo de Madres Lesbianas I (Grumale I), entre otros. Oasis continuó trabajando pero aislado.
Las aportaciones históricas de cada una de estas organizaciones es extremadamente rica. Contribuciones que serán ampliadas en la Historia del Movimiento de Lesbianas Feministas en México de una servidora.
LA COORDINADORA NACIONAL DE LESBIANAS, 1987.
La primera coalición de grupos de lesbianas mexicanas se fundó en 1987, la COORDINADORA NACIONAL DE LESBIANAS, que aglutinó a doce organizaciones a nivel nacional: tres de la ciudad de México Seminario Marxista Leninista Feminista de Lesbianas, Grupo de Madres Lesbianas y Colectivo Gestación y dos organizaciones feministas: CIDHAL y Cuarto Creciente; y 6 organizaciones de los estados de la República: Lesbianas Morelenses, Grupo Lésbico Patlatonalli de Guadalajara, Grupo Lésbico de San Luís Potosí, Grupo Lésbico de Tijuana, Grupo Lésbico de Querétaro La Carambada y dos grupos mixtos: Grupo Lésbico-homosexual de Veracruz y Frente Feminista Revolucionario Socialista de Guadalajara. Posteriormente ingresaría El Circulo Revolución Permanente Zyanya de Lesbianas Feministas. Es importante señalar que en la Coordinadora no participó el grupo MULA el cual desparecería poco después. Posteriormente se anexaron: Serhume (Ser Humano) (tendencia a no asumir el lesbianismo) y Grupo Lilas del cual saldría la segunda diputada lésbico-gay en México.Tampoco participó Oikabeth III quien se mantuvo trabajando con las feministas heterosexuales y nunca se alió con el movimiento lésbico, permaneciendo en la línea heterofeminista. Más adelante, la líder de este grupo formaría el Closet de Sor Juana en 1992 conformando la nueva línea política lesbogay y en 1997 sería la primer diputada lésbico-gay en México, misma que jamás se vincularía al movimiento de lesbianas mexicano ya que éste se encontraba dirigido por las lesbianas feministas autónomas. El Closet siempre permanecería como organizacion LGBT (Lesbianas, Gays, Travestis y Bisexuales). Sin embargo, varios de sus financiamientos los pediría a nombre de las lesbianas y según conviniera la ocasión hablaría como lesbiana o hablaría como gay por lo cual sería sumamente criticada.
El proceso de desviación de los principios originales.
La Coordinadora no incluyó en su denominación el término “feminista” en aras de la pluralidad y con el propósito de no excluir a los grupos homosexuales mixtos o mujeres gays no-feministas. Sin embargo, el problema no fue la omisión de “una palabra” sino el que gradualmente fue dejando de lado el contenido, la cosmovisión y la praxis feminista, y en específico, lesbofeminista.
Tampoco utilizó el término “autónomo” a fin de incluir a la nueva modalidad de los Grupos Lésbicos Financiados, es decir, que empezaban a depender del financiamiento internacional o del gobierno. El primero de los cuales sería el grupo Patlatonalli de Guadalajara, quien inauguraría la modalidad que ir orientándose algunos años más adelante hacia el Lesbianismo Institucional.
También los omitió porque empezaba a orientarse hacia la tendencia neoliberal de eliminar las definiciones políticas llamadas despectivamente “membretes”, hacia la “indefinición política”, con objeto de poder oscilar de un lado a otro sin el estorbo de las definiciones políticas mismas que implicaban sujetarse a ciertos principios ético-políticos. Así como también a sustituir a la “organización” por la “independencia personal”, la nueva modalidad de: las “Lesbianas Independientes”, por considerar a la organización colectiva como coartante de la libertad personal. Tendencia que más adelante se identificaría con la filosofía del Libre mercado.
No obstante, en la declaración de sus dos primeros objetivos, las lesbianas que venían del feminismo autónomo lograron dejar por sentado el lesbianismo feminista.
El avance cuantitativo y el retroceso cualitativo.
La incorporación, por un lado, de las homosexuales femeninas, y por otro, de mujeres gays sin ninguna formación feminista, dentro del movimiento lésbico feminista –autónomo- propició que éste movimiento sufriera un proceso de desviación de su orientación inicial, es decir, de una postura política feminista hacia una orientación gay. El movimiento ganó en cantidad pero perdió en calidad.
Gradualmente, al paso del tiempo, el punto de referencia del lesbianismo dejaría de ser la mujer y se orientaría hacia el hombre, hacia una visión masculina expresada en la ideología y la Cultura Gay, paralela a la transferencia de una visión política hacia una visión comercial e institucional, lo que poco mas adelante sería la ideología del libre mercado. Desviación, que para los años 90s, conformaría las bases de lo que ya se mencionó como el Lesbianismo Neoliberal, es decir:
Lesbianas sin ninguna definición ni formación política y antipolíticas;
Carencia de un fundamento teórico y político científico crítico;
Agrupaciones de diversión y esparcimiento para conseguir sexo con mujeres;
Reducción de la comunidad lésbica a clientela cautiva para lucrar con ella;
Cultura de la frivolidad, superficialidad, trivialidad y banalidad;
Sometimiento de dicha comunidad al alcohol, las drogas y la promiscuidad sexual;
Sustitución del “movimiento” por la “comunidad”;
Dedicación a buscar y obtener financiamientos para “beneficio de la comunidad lesbiana”.
A este proceso se le llamaría más tarde, la gayficación (geificación) del movimiento lésbico.
La diferencia entre las “homosexuales” y las “lesbianas”.
Es importante hacer una diferencia entre “las lesbianas” y “las homosexuales”. Las lesbianas eran mujeres que se aceptan como mujeres y aman a otras mujeres; las homosexuales eran mujeres que no se aceptan como mujeres o que deseaban ser hombres y por lo mismo rechazaban la denominación “lesbiana”. No les interesaba organizarse ni contaban con ninguna conciencia feminista. Entre estas existían las siguientes definiciones:
- Las homosexuales, mujeres que mantenían relaciones sexuales y erótico-afectivas con otras mujeres; las homosexuales masculinas, quienes adoptaban el rol masculino; las “homosexuales” femeninas, se negaban a llamarse homosexuales y adoptaban el rol femenino con todo el comportamiento estereotipado.
La inmensa mayoría de la comunidad de lesbianas se encontraba inmersa en estos papeles. Solo una pequeña parte se encontraba organizada en grupos y trabajando bajo una perspectiva feminista. Por esa razón, cuando éstas últimas organizaban eventos y asistían aquellas homosexuales, se complicaban las actividades porque de entrada rechazaban la palabra lesbiana, al feminismo, al trabajo político, a la organización y buscaban exclusivamente divertirse.
Sin embargo, el gran valor de estas mujeres fue y es su capacidad y valentía para romper ellas solas sin organización ni conciencia ni orientación con los papeles históricos que el patriarcado ha impuesto a las mujeres.
Las homosexuales patriarcales.
También existían comportamientos opresivos y reproductores de las relaciones de opresión patriarcoheterosexuales como: - Las homosexuales machistas y misóginas, mujeres que mantenían relaciones sexuales con mujeres adoptando la conducta machista de opresión y maltrato a la mujer y - Las homosexuales hembristas y misóginas, mujeres que mantenían relaciones sexuales con mujeres adoptando la conducta feminoide contra la mujer, contraparte opresiva del machismo. Sorprendentemente, la mayoría de las veces eran ellas quienes ejercían la relación de dominación y opresión contra sus compañeras masculinas ya que contaban con el poder social de “ser mujeres” o “parecer” mujeres. Algunas de ellas utilizaban su femineidad para abusar de las homosexuales masculinas así como también para moverse en el mundo heterosexual sin problemas.
A estas conductas sexogenéricas en ocasiones se les definían como “lesbianismo patriarcal” pero dado que carecía completamente de una conciencia lesbiana lo más correcto fue denominarlas, homosexualidad femenina patriarcal.
Ello, desde el momento de que partían de una no-conciencia o in-conciencia que las reducía a “sexo entre mujeres”, a un asunto meramente genital, y a que no pretendían organizarse ni abolir al sistema de dominación patriarcal, sino por el contrario, adaptarse a éste reproduciendo sus patrones de conducta en sus relaciones personales y su vida cotidiana.
Finalmente, también existían - Las homosexuales transexuales, mujeres que rechazaban su sexo femenino e intentaban o se cambiaban de sexo a través de procesos hormonales y/o cirugías quienes prácticamente pasaban a ser hombres, vivían en el ambiente y los medios homosexuales y nunca se interesaron en el feminismo porque era un asunto de mujeres que les era absolutamente ajeno a su realidad.
Las bisexuales y las lesbianas.
La penetración de las bisexuales en los grupos lésbicos siempre fue conflictiva debido a que involucraban a las lesbianas en asuntos y discusiones que nada tenían que ver con los intereses ni la realidad de éstas.
Las bisexuales llegaban cuestionando y acusando a las lesbianas de sectarias porque: “rechazaban sexualmente a la mitad de la humanidad, es decir, a los hombres”. Presionando sistemáticamente para que las lesbianas tuvieran relaciones genitales con hombres, argumentando mañosamente: que nadie se podía decir lesbiana si nunca había experimentado relaciones sexuales con hombres por lo tanto, para poder definirse como lesbianas había que tener relaciones con ellos y haber experimentado la penetración.
Los grupos lésbicos tenían como objetivo afirmar la identidad de las mujeres lesbianas y las bisexuales hacían exactamente lo contrario ponían en crisis la autoafirmación de las lesbianas.
Lo anterior llegó a confundir y desquiciar a muchas lesbianas. Incluso, muchas bisexuales abusaron de las necesidades afectivas y eróticas de éstas para llevárselas a la cama con un hombre. Por ello, en Oikabeth I durante mucho tiempo se tuvo la consigna de “no meterse con las bisexuales” por considerarlas políticamente oportunistas, dado que cuando les convenía usaban a un hombre y cuando les convenía usaban a una mujer, oscilaban de un lado a otro según les conviniera, no había un compromiso político con la lucha lesbiana.
El ingreso de las homosexuales al movimiento lésbico.
Muchas homosexuales o mujeres gays ingresaron a los grupos lésbicos por soledad o aislamiento, por huir de la dinámica de los bares y las discos (alcohol y drogas) o para buscar novia. En ocasiones, algunas llegaban a atreverse a intervenir en las discusiones teórico políticas causando un verdadero shock y cortocircuito en los debates por su falta de formación feminista y política.
Sin embargo, eran las bases sociales con las que había que trabajar. Pero trabajar con esta comunidad requería de un esfuerzo extremadamente grande con cada una de ellas para concientizarlas, lo cual implicó un desgaste tremendo para las militantes lésbicas. El problema radicaba que se requería de un ejército de militantes para atenderlas y los grupos autónomos no contaban con tiempo ni recursos para ello ya que cada militante debía buscar a diario como sobrevivir económicamente.
EL PRIMER ENCUENTRO DE LESBIANAS FEMINISTAS LATINOAMERICANAS Y DEL CARIBE.
A partir del Primer Encuentro de Lesbianas Feministas Latinoamericanas y del Caribe que se realizó en México en 1987, la autonomía se tornó en un principio fundamental, por tanto, las homosexuales-femeninas como también las feministas-lesbianas, empezaron a adquirir su autonomía respecto de las organizaciones mixtas de las que provenían y empezaron a proliferar grupos exclusivamente lésbicos en Latinoamérica.
Es muy importante destacar nuevamente, que desgraciadamente varias de ésas mujeres lo hicieron únicamente para acceder a los financiamientos internacionales dirigidos o etiquetados exclusivamente para grupos lésbicos, que da cuenta de un claro oportunismo político.El problema radicó, en que muchos de estos nuevos grupos jamás desarrollaron una perspectiva feminista sino “gay”, mujeres-gays, gays femeninas o el último grito de la moda: lesbogays, sometidas finalmente a la perspectiva masculina. Cabe aclarar que las que se llegaban a autodenominar feministas, se referían al feminismo heterosexual y no al lesbofeminismo que desconocían.
La indefinición política como definición política.
Una de las características de las mujeres gays fue la No-Definición, no definición política. Ello se debió a la moda gay de no definir postura política alguna. Esto significaba, que “su posición política era no definirse políticamente” (porque no les convenía). Por lo mismo, era complicado ubicar y situar políticamente a las agrupaciones de mujeres gays, pero por sus acciones y por sus proyectos podían determinarse políticamente con mucha precisión (por sus actos los conoceréis).
La mayoría de estos nuevos grupos se encaminaron:
- a despolitizar a la comunidad lesbiana, trasladando el lesbianismo del terreno de lo político al terreno de lo sexual;
- a despojar a las lesbianas de sus armas teóricas, evitando el acceso a las teorías y a las lideres políticas lesbofeministas así como a las heterofeministas radicales y revolucionarias;
- a reducir al lesbianismo de un asunto político a un asunto sexual, genital, bajo las ideas de la “opción” o de la “preferencia” sexual;
- a elaborar proyectos e iniciativas únicamente para facilitar el “sexo entre mujeres” (por los cuales gradualmente y discretamente fueron cobrando);
- a evitar la participación activa de las lesbianas en los asuntos de interés nacional e internacional;
- a actividades de divertimento y dispersión vinculadas al alcohol y las drogas;
- a impulsar eventos de “alta cultura lésbica” dirigidos a la exquisita clase alta lésbica;
- a lucrar con la comunidad lesbiana a través de bares, discos, cafeterías, librerías, viajes, deportes, etc;
- y cuando mucho, a luchar únicamente por derechos civiles, como el derecho al matrimonio y a la seguridad social, por supuesto sin cuestionar ni tocar al sistema político ni económico patriarcal; entre otros puntos.
Las gays con Perspectiva de género ó el “feminismo” derechizado.
Por otro lado, aquellos grupos de mujeres gays que si desarrollaron una perspectiva de género se perdieron en el Género.
Y aquellas que retomaron al feminismo, se orientaron hacia un feminismo Light, derechista o derechizado, “sin meterse en política”, políticamente correcto y muy civilizado, es decir, occidentalizado. Confluyendo totalmente con el sistema de dominación social neoliberal y alineándose, por ende, con la tendencia del movimiento gay o lésbogay internacional de orientación neoliberal. Por supuesto, siempre con vistas a acceder a los financiamientos y/o a los puestos políticos nacionales e internacionales.
El lesbianismo, de “rebelión política” a “sexo entre mujeres”.
El lesbianismo empezó a transitar, entonces, de postura política a una simple opción o preferencia sexual –gusto por el sexo entre mujeres-. Ideología, que la más prestigiada teórica de Lambda se encargó de difundir, así como también lo hizo y lo está haciendo la asesora (o cerebro político) de la primera diputada gay en México y principal contacto con la ILGA en México, a través del Closet de Sor Juana.
De movimiento de rebeldía, pasó a movimiento de mercadotecnia: no solo económica (el mercado lésbico), sino también política (el mercado lésbico-electoral).
Con dicho proceso de geificación, el movimiento lésbico se transformó de punta de lanza contra el sistema patriarcal, a una de las vanguardias de la industria sexual (en la lógica del neoliberalismo, todo lo que se venda es bueno).
La famosa frase (que parece acuñó T. Grace Atkinson): “El feminismo es la teoría y el lesbianismo la practica”, que permitía una gran claridad para las mujeres lesbianas (y un gran dolor de cabeza para las feministas heterosexuales) pasó a: el lesbianismo, o mejor dicho, el ser gay es “nice” ¿guey?, en el lenguaje Generación X X.
La resistencia lésbica.
Pocas organizaciones lésbicas lograron sobrevivir al ataque económico neoliberal, en los 90, contra los pueblos y contra la clase trabajadora, y continuaron desarrollando y profundizando el lesbianismo feminista ya fuera éste radical, anarquista, ácrata, libertario, separatista, socialista, comunista o revolucionario, en contracorriente al proceso de geificación e institucionalización del movimiento lésbico.
La característica de estas organizaciones fue: su negación a entrar en la dinámica de los financiamientos o de ingresar en las estructuras institucionales o de gobierno, lo cual las colocó en una situación de supervivencia así como también negarse a la geificacion del lesbianismo.
Esta actitud fue una postura ética sustentada en los principios político-morales de no ceder ante los financiamientos ni a incorporarse en las instituciones de dominación patriarcal. Ética-política basada en la profunda mística lesbofeminista desarrollada en los años 60 y 70, totalmente desechada y descalificada por el ascenso de los movimientos gay y lésbico neoliberales, mismos que no desarrollaron una base de principios éticos y político-morales, exactamente, como los carece el Modelo Económico Neoliberal sustentado en la más feroz cultura de competencia y rivalidad, basada en el más profundo individualismo y la aniquilación de la solidaridad social.
El avance de las fuerzas gays femeninas y lesbogays.
Entonces, fueron las mujeres gays de la clase media con solvencia económica blancas o mestizas blanqueadas y sin una formación feminista ni política quienes empezaron a nutrirse del sector de mujeres homosexuales o gays.
Asociaciones civiles u ONGs que nunca se avocaron al proceso de crear una conciencia feminista en dicho sector, por el contrario, se avocaron a organizar actividades de apoyo psicoterapéutico y psicoemocional ó de esparcimiento, diversión y entretenimiento: deportes, días de campo, veladas literarias, fiestas, programas de radio, chat o redes en Internet, etc.
Iniciativas inmediatistas que si bien eran benéficas temporalmente de ninguna manera se avocaban a ir al fondo y a la causa del problema sino a mediatizarlo. La raíz del problema era el sistema económico y político patriarcal neoliberal al que había que combatir y eliminar pero dichas iniciativas lo que hacían era adaptarse a este.
En síntesis, lo que desarrollaban era cultura gay y no una formación política lésbico feminista.
Al paso del tiempo, muchas de estas Asociaciones civiles u ONGs empezaron a cobrar por esas actividades y después a lucrar con ellas, además de los financiamientos que la mayoría recibían. Esto permitió el rápido proceso de geificación de la comunidad de lesbianas e incluso también del movimiento lésbico excepto la parte autonomista por su puesto.
La hegemonía de la derecha gay femenina, lesbogay y lésbico-insitucional.
Dicha situación permitió un avance demoledor de las organizaciones de mujeres gays, lesbogays y de las lesbianas de la derecha (institucionales), muchas de las cuales sin ningún escrúpulo, principios éticos, coherencia política y sin la más mínima vergüenza, se apoderaron de los foros políticos nacionales e internacionales. Por supuesto, sustentadas en un fuerte poder económico basado en los financiamientos que recibían y en los apoyos institucionales que las sustentaban, brindados precisamente por su falta de compromiso con la comunidad y por supuesto con el movimiento de lesbianas.
Lo mismo sucedió con el movimiento feminista heterosexual y con el movimiento gay, así como también con el movimiento ecologista y con el indígena.
Un ejemplo que ilustra perfectamente bien este hecho, es el del movimiento obrero oficial, burgués o de derecha. Este movimiento, surgió desde el movimiento obrero, se encuentra constituido por obreros y esta dentro del movimiento obrero; sin embargo, constituye un movimiento anti-obrero porque no responde a los intereses y necesidades del sector obrero sino a los intereses de los patrones es decir, de los explotadores de obreros. En síntesis, es un movimiento “obrero” enemigo de los obreros, es como tener al enemigo en casa ó en su defecto, dormir con el enemigo. En este ejemplo, hay que sustituir la palabra “obrero” por “lésbico”.
La heroica resistencia del movimiento lésbico independiente.
Pocas organizaciones de lesbianas feministas autónomas han resistido la pobreza o austeridad impuesta por el neoliberalismo y continúan realizando un heroico trabajo desde la independencia de los apoyos económicos e institucionales y la independencia de la geificación (para la que si hay financiamientos).
Organizaciones que fueron, y son, las que conformaron la disidencia o lo que puede llamarse “la resistencia” del lesbianismo feminista ante el embate de la ideología políticosexual de la globalización gay y del feminismo neoliberales y que conforman lo que sería la izquierda del movimiento lésbico, independientemente de que muchas critiquen a la izquierda por su carácter patriarcal.
La institucionalización del feminismo
Una vez que la Globalización –imperialista- logró aplastar y exterminar a todo el naciente y pujante movimiento social de las décadas de los 60-70 y logró expandirse en los 80, consolidándose en los 90 (por cierto, coronándose con la caída del comunismo soviético que jamás fue socialista sino Capitalismo de Estado -patriarcal- bajo el Estalinismo), una de sus victorias lo constituyó “su apropiación del feminismo” y su mutación degenerativa hacia un híbrido: la perspectiva de género.
Si bien, el discurso de género constituyó un avance en cuanto a la distinción entre: sexo: biológico y género: cultural; también, la perspectiva de género se utilizó como un arma ideológico-política para doblegar y neutralizar al feminismo. Pero lo más grave es que fueron muchas de las militantes feministas las que aceptaron el canje… quizá, porque si había financiamiento para el asunto de género más no para el asunto del feminismo.Así como al feminismo se le neutralizó y se le confundió con la Perspectiva de género; al lesbianismo se le neutralizó y se le confundió con la Diversidad sexual, en particular, la geificación. Y al ecologismo se le neutralizó y se le confundió con el Ambientalismo, y a la revolución social con el Posmodernismo.
Sobre la institucionalización del feminismo, Francesca Gargallo, dice:
“Por ello, hemos llegado a expresar desde principios de los 1990 que la institucionalización del movimiento (lo que algunas llaman “postfeminismo”) no solo es fruto de un oportunismo económico (con lo cual coincidimos con las feministas autónomas), sino que engendra el peligro real de la profesionalización de algunas feministas, hecho que las convierte en profesionales del género y de la mediatización de las demandas femeninas. Estas mujeres dejaron de ser feministas para convertirse en “expertas en asuntos públicos de las mujeres”, especialistas en dialogo con las organizaciones políticas de cuño masculino nacionales e internacionales. Fue un asunto de primera necesidad para ellas que perdieran su radicalidad y que, además, desacreditaran el activismo y las bases sociales del feminismo como sujetos de la construcción de las demandas económicas, políticas y cultures de las mujeres”[1].
La patriarcalización del feminismo.
La patriarcalización del feminismo ha consistido en la incorporación del Movimiento Feminista y de su propuesta filosófico-política a las estructuras de dominación, control y explotación patriarcal; dentro de las cuales, las feministas cooptadas obtienen beneficios y privilegios a condición de no cuestionar y de no enfrentar a dicho sistema y, lo que es peor, de apuntalarlo en contra de la propia lucha de las mujeres y perpetuarlo contra la oposición de éstas, desarmándolas a través de la institucionalización de su lucha y de sus demandas.
Frente a dicha patriarcalización o institucionalización del feminismo puede decirse, que al institucionalizarse, éste ha dejado de ser feminismo, por lo cual, es inexacto hablar de un “feminismo institucional” dado que constituye una contradicción. Lo correcto sería decir: exfeminismo institucional o exfeminismo patriarcal o simplemente “traición al feminismo”, ya que éste por su naturaleza misma nunca podría adaptarse o incorporarse a las estructuras patriarcales.
Sin embargo, cuando se habla de “feminismo institucional o feminismo patriarcal” se esta refiriendo a las fuerzas feministas derechizadas o derechistas que se han incorporado al sistema de dominación pero que peligrosamente continúan manejando el discurso feminista.
Las tendencias derechistas del feminismo han podido adaptarse perfectamente al sistema de dominación patriarcal y este sistema ha podido subsumirlas perfectamente bien para reestructurarse y desarticular la oposición y la lucha feminista. Sin embargo el sistema no ha podido ni podrá asimilar al feminismo porque la esencia de éste es inasimilable a dicho sistema, pero hay que recobrarlo, arrebatárselo a la derecha feminista.
Las yuppies.
Actualmente, es urgente confrontar y combatir a ese exfeminismo así como también a las “feministas advenedizas”, nueva clase de jovencitas yuppies que se han convertido en representantes de las mujeres mexicanas ante los gobiernos y los organismos internacionales, expertas en financiamientos y en los protocolos de las conferencias mundiales, jóvenes que ignoran lo que fue la lucha de miles de mujeres que han quedado en el anonimato y quienes les permitieron a las nuevas generaciones acceder a las esferas del poder. Muchas de estas participan en la dinámica de las conferencias de BEIJING +…, en la CEDAW y UNIFEM, muchas de las cuales son lesbianas, de supercloset por supuesto o publicas pero sin una conciencia lésbica feminista.
Equivocadamente se pensaba que este era un problema generacional pero es un problema de concepción y compromiso político ya que habría que comparar a estas jóvenes por ejemplo con las jóvenes lesbianas anarcofeministas o feministas radicales que junto con el movimiento globalifóbico y altermundita han luchado contra la tiranía de los organismos intencionales.
Ante aquellas desviaciones, es urgente recuperar las extraordinarias aportaciones teórico-practicas, praxis, que las lesbianas feministas empezaron a desarrollar durante las décadas de los 60-70 y una parte tardía en los 80. Desde las lesbianas radicales socialistas y separatistas hasta la recuperación de las raíces y los orígenes prehistóricos en las lecturas como “El cáliz y la espada” de Riane Eisler ó “Dios nació mujer” de Pepe González entre otras, como un vislumbre de la sociedad futura próxima acuariana comunista feminista.
La praxis feminista.
Las académicas, las generistas, las funcionarias y expertas en financiamientos y las ideólogas neoliberales no han entendido que el feminismo no es una “teoría” sino también una “practica”, es decir, la praxis: teoría y practica indisolubles. Que el feminismo no se “entiende” se “vive”, no se “toma” se “construye”, se constata en la vida cotidiana personal y social, intima y publica, espiritual y política. El feminismo, constituye una confrontación permanente contra todas las estructuras de control patriarcal y a la vez una construcción permanente de las nuevas estructuras de la sociedad futura, es decir, deconstrucción y construcción.
Ello, significa que el feminismo no puede desligarse de la realidad concreta y la realidad concreta es la realidad de los millones de seres humanos, incluidas las mujeres que, bajo esta sociedad dividida en clases sociales, en razas, en países y sexos, se encuentra hundida en una profunda depresión bajo las nuevas formas de la esclavitud neoliberal.
La sangre de unas para saciar la sed de otras.
El costo que ha implicado el hecho de que algunas mujeres hayan podido acceder al poder ha sido altamente doloroso para el género femenino. El pago para que algunas pudieran lograr su desarrollo ha implicado la intensificación de la esclavitud de muchas otras. La condición para que unas cuantas pudieran crecer profesional y políticamente ha implicado que la mayoría quedáramos despojadas de nuestros derechos laborales y civiles mínimos. Ese ha sido el costo que el patriarcado le ha cobrado a las mujeres.
Algunos de esos costos han sido por ejemplo: la eliminación de todo tipo de controles contra la trata de blancas; el alarmante crecimiento de la prostitución infantil con niñas; el exorbitante aumento de la violencia domestica contra la mujer; la perdida de los derechos laborales del sector femenino; el ascenso desmedido del trabajo sexual (prostitución) por falta de empleos; la brutal cosificación de la mujer y su reducción a klinex; la invasión y bombardeo pornográfico; y por supuesto, el crecimiento alarmante del femicido en los países pobres, en las zonas pobres, con las mujeres pobres.
La entelequia exfeminista o la entelequia generista.
No por casualidad fueron las intelectuales y las académicas, las cultas (La Razón y La Ciencia, armas de control y dominación del poder masculino), la llamada entelequia feminista ó postfeminista (siempre separada del pueblo, de los de abajo, es decir, de las mujeres reales y concretas) y las profesionistas de clase media, quienes ingresaron a las esferas del poder.
Del poder mediático, gubernamental, la intelectualidad, la academia, el legislativo, los organismos internacionales, etc. Poder acompañado siempre de poder económico, en especie: puestos, viajes, representaciones, cargos, publicaciones, acceso a los medios, salvo honrosas excepciones, ó en dinero (recordemos que el dinero tiene un significado subliminal libidinal: el poder fálico).
De hecho, en ese proceso de patriarcalización de las feministas de la clase media y alta y blancas o mestizas blanqueadas, el problema no fue que la mayoría se vendieran, sino que vendieran la perspectiva feminista y por consecuencia al movimiento.
El postfeminismo o teoría generista-neoliberal.
Dichas exfeministas o nuevas generistas construyeron su edificio conceptual partiendo de la opresión de género mas no de la opresión de clase, opresiones que se encuentran indisolublemente vinculadas y cada una de las cuales no se puede explicar sin la otra.
Construyendo, entonces, una teorización falsa (ideológica) sobre los fundamentos y las causas de la opresión de la mujer, o sea, ahistórica (idealista y no materialista dialéctica), es decir, fuera de las grandes condicionantes del desarrollo histórico: la economía como motor de la historia; de la interacción de las relaciones de producción y de las fuerzas productivas (la economía-política); del proceso de producción de plusvalía (plusvalía sexual); de la determinación económica en la superestructura política, jurídica, cultural (y sexual); de la lucha de clases (y sexual); de las instituciones de control patriarcoheterocentristas (heterosexismo); de la base económica de la división del trabajo como fundamento de la división de géneros; y de la inminente necesidad de una profunda transformación económica, política, social y sexual y personal también (una re-evolución), entre otros muchos aspectos.
Ideología, no solo por su posición de clase media o alta, sino sobre todo, porque muchas de las generistas fueron y son beneficiarias del poder patriarcal y clasista, lo cual nunca les permitió ni les ha permitido visualizar que la opresión de la mujer estaba directamente vinculada con la explotación de la clase trabajadora internacional y de los pueblos del llamado tercer mundo y que ellas formaban parte de esa explotación. Incluidas también nosotras, las que vivimos en las ciudades y hemos tenido acceso al estudio.
Pero aún más, dicha deformación conceptual sustentada en la perspectiva de género, tendría como objetivo político impedir y bloquear la producción de una claridad teórica para fortalecer al movimiento feminista mexicano desde los 80-90 y evitar su avance en el nuevo milenio, salvaguardando los intereses económicos del avance de la globalización –imperialista-, es decir, traicionando a las mujeres.
La academia, ese lejano mundo de la realidad concreta.
Las estudiosas del género, del Programa Universitario de Estudios de Género, PUEG de la UNAM y del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Colegio de México, PIEM, así como de la Especialidad-Maestría en Estudios de la Mujer y el Doctorado en Ciencias Sociales, Área Estudios de Género, de la UAM-X, no han querido entender que el lesbianismo de facto rebasa al género, que no es un apéndice del género sino que lo trasciende y en este sentido, es transgénero. Pero no como lo entiende la visión masculina de los transgéneros, donde el hombre se apropia de los atributos femeninos históricamente impuestos y repudiados por las mujeres (recogen lo que las feministas han tirado a la basura),
[1] Francesca Gargallo, Las ideas feministas latinoamericanas, 2004. Universidad de la Ciudad de México. Pág. 47.
6.20.2005
El Movimiento Lésbico Feminista en México (de la pág. 41 a la 60)
sino la real transgresión del género, es decir:
1.- la negativa a reducirse a ser madre y esposa;
2.- la negación a someterse a la maternidad forzada:
3.- la abolición del trabajo doméstico y su ubicación como trabajo social asalariado;
4.- el trascender a la familia como la célula básica del cuerpo social (sustituyéndola por la comuna y la comunidad);
5.- el acabar con el hogar como la cárcel de las mujeres;
6.- la abolición de la división sexual del trabajo, es decir, de los géneros, la mujer a la vida privada y el hombre a la vida publica;
7.- la eliminación del coito (penetración del pene en la vagina, el ano o la boca de las mujeres) como el centro de la sexualidad humana;
8.- el finiquitar al falo como el centro del universo, falocosmovición;
8.- el acabar con la monogamia para la mujer;
9.- el establecer los cuidados paternos como obligación también de los hombres;
10.- los anticonceptivos para hombres que quieran penetrar a las mujeres
entre otros puntos.
La “revolucion” del transgenerismo.
Aquellos asuntos por supuesto, no les interesa combatir a los hombres transgénero mientras continúen contando con mujeres que les hagan sus trabajos domésticos y les laven sus calzones. Y mucho menos a los hombres queer quienes ignoran o no les conviene hablar de la “verdadera” opresión de género y de la “verdadera” revolución del género donde ellos tendrían que realizar también las labores domesticas y recluirse en el hogar para permitir la liberación de las mujeres de la opresión del género.
A cuantos travestis y drag-queens hemos visto vestidos de ama de casa haciendo trabajo domestico, de sirvienta trabajando para unos amos o de obrera trabajando en una fabrica, no, los hombres siempre van a ser reyes o reinas.
Las generistas
Las generistas tampoco han querido entender que el lesbianismo no es un asunto “sexual” sino político y por tanto, que no puede supeditarse a “Estudios de la Diversidad Sexual” y mucho menos a “Estudios Queer” lo cual resulta verdaderamente insultante, exactamente como lo impulsó en la academia la asesora política (el cerebro) de la primera diputada gay en México.
El lesbianismo no es un asunto sexual es una actitud política; y el lesbianismo feminista, una posición política. El primero, rompe de facto o “sale” fuera de los papeles históricos impuestos a la mujer; el segundo, al tomar conciencia puede transformar la realidad de todas las mujeres.
Los Estudios Lésbico Feministas están ausentes de la academia excepto en algunos seminarios que algunas lesbianas feministas han logrado establecer después de fuertes luchas y por su cuenta, pero constantemente mezclados con diversidad sexual, homosexualidad, sexualidad humana, sexualidad de la mujer, preferencias sexuales, queers, heterofeminismo, feminismo (heterosexual), etc., nunca como lo que realmente es: la rebelión de las mujeres para la abolición del patriarcado y la construcción de la nueva sociedad autárquica.
Las mujeres gays institucionales.
Hacia finales de los 80 se empezaron a generalizar las organizaciones lésbicas financiadas, primero, por agencias internacionales lésbicas o de mujeres y después por otras que financiaban proyectos sociales. Principalmente después de los 90 el gobierno mexicano empezó a financiar de manera amplia a proyectos de prevención del sida y después a grupos vulnerables en los que incluyó a mujeres gays y grupos lésbicos.
Patlatonalli de Guadalajara fue uno de los primeros grupos que inauguraron la nueva modalidad de los grupos financiados mismos que poco mas adelante consitituirían las bases del Lesbianismo Institucional. El Closet de Sor Juana consolidó y profesionalizó esta modalidad, pero con la ambigüedad de que en ocasiones se denominaba lésbico aunque en realidad era LGTB, iniciando la formación de la corriente política de las Mujeres Gay Institucionales, cuya ideóloga fue su asesora política (el cerebro) para llegar a la diputación.
Institucionales, significaba no solo vivir de y para los financiamientos sino también, el hecho de que este nuevo status les permitió ingresar, a través de las negociaciones, a diversas esferas del poder gubernamental en el país y por supuesto a las esferas del poder político gay internacional y mas delante del poder de los organismos internacionales, a nombre de las lesbianas mexicanas.
Las Ongs y las Asociaciones civiles de mujeres gays.
A partir de entonces, las organizaciones de mujeres gay que surgieron y algunas organizaciones lésbicas de derecha se avocaron y se fueron profesionalizando en la solicitud y búsqueda de financiamientos. Exceptuando algunos grupos que contaban con solvencia económica por pertenecer a una clase superior.
Paralelamente, a este proceso de profesionalización o institucionalización de las organizaciones gays femeninas; por otro lado, las lesbianas feministas autónomas se abocaban a trabajar en el proceso de organización política de las lesbianas y al fortalecimiento del movimiento lésbico, rechazando categóricamente los financiamientos y el utilizar a la comunidad de lesbianas únicamente para solicitar éstos. Una de las muestras de ese trabajo se constata en la primera Marcha Lésbica en México, en 2003 con alrededor de 4,000 mil lesbianas, según sus organizadoras.
Si bien es cierto que las Ongs y las Asociaciones civiles representaron un avance en la independencia del control hegemónico de las instituciones gubernamentales y de los partidos políticos sobre la sociedad civil y también una posibilidad de incidir en las políticas publicas desde la voz de la sociedad organizada. También es verdad que las Ongs y las Asociaciones civiles fueron y han sido utilizadas como instrumentos para fragmentar y desarticular a los grandes movimientos sociales de masas: obrero, campesino, jornalero, de servicios, popular, estudiantil, indígena, etc. y lo que es peor, para desarticular al propio movimiento amplio de mujeres, MAM.
Así como también, han sido utilizadas para golpear a los partidos de izquierda (porque los de derecha nunca han tenido una base social, excepto la comprada) y a la izquierda en general. En síntesis, han constituido el ariete del neoliberalismo para quebrar a los movimientos sociales o impedir su desarrollo. Por lo mismo, la inmensa mayoría de las ongs tienen un perfil político profundamente derechista y reaccionario.
Las Organizaciones No Gubernamentales en realidad son instancias gubernamentales para que los gobiernos puedan deshacerse de sus responsabilidades gubernamentales porque se encuentran directa o indirectamente controladas por los gobiernos y finalmente, son organizaciones cogobierno aparentando no ser gobierno.
Las organizaciones civiles democráticas o de izquierda.
Por supuesto, existen algunas asociaciones civiles u ongs que han jugado un papel político muy importante en la defensa de ciertos grupos vulnerables, procesos sociales y derechos humanos, es decir, la izquierda de las organizaciones civiles, pero se encuentran extremadamente limitadas porque cuando asumen posturas democráticas corren el peligro de que se les retiren los financiamientos.
Por lo mismo, las alianzas políticas fundamentales del movimiento lesbofeminista autónomo y radical no pueden orientarse principalmente a las ongs o asociaciones civiles sino a los movimientos sociales de masas campesinos, indígenas, obreros, desempleados, migrantes, etc. así como también a la reconstrucción de los partidos políticos de izquierda pero con una orientación feminista. No hay que olvidar que cualquier proyecto político que no conlleve al feminismo es un proyecto patriarcal.
La sidificación del movimiento gay y de paso, del movimiento lésbico.
Cabe mencionar que alrededor del 84 se inició la sidificación del movimiento gay. Éste, no solo sufrió un proceso de desarticulación razón por la cual muchas mujeres de los grupos homosexuales se acercaron a los grupos lesbicos, sino también sufrió la reducción de toda su perspectiva política a la lucha contra el Sida, salvo aisladas iniciativas.
Ello condujo a que, sobre todo a principios de los 90, se desarrollaran una gran cantidad de grupos de prevención del sida y apoyo a personas con VIH y, aunque la comunidad lesbiana no era un sector de alto riesgo, muchas lesbianas se incorporaron a las asociaciones de lucha contra el sida porque empezaron a llover los financiamientos internacionales y nacionales.
A este respecto, se dieron dos situaciones: por un lado, muchas mujeres gays aprovecharon oportunistamente aquellos financiamientos y, por otro lado, muchas organizaciones gays utilizaron a las gays para justificar la solicitud de financiamientos contra el sida.
Algunas de las características de este fuerte movimiento, fueron: su alta despolitización; su reducción a la búsqueda y obtención de financiamientos, incluyendo el canibalismo interno por estos; la creación de una nueva clase política de funcionarios del sida ante los organismos nacionales e internacionales y, lo más grave, la desmovilización y fragmentación del movimiento gay, especialmente, del movimiento gay de izquierda, mismo que en México fundó al movimiento homosexual a finales de los 70.
La eliminación/cooptación de las organizaciones sociales.
Una vez que se acabó el mundo bipolar al disolverse la Unión Soviética, la década de los 90 se caracteriza por la imposición gradual de un poder unipolar único y universal, es decir, la Globalización Imperial de las Corporaciones Multinacionales representadas por el gobierno de los Estados Unidos atrás del cual se encuentra Israel. Corporaciones que después del 2000 lograron reducir a los organismos internacionales, es decir, a la ONU, el FMI, el BM, la AID, entre otros, a simples “agencias” de su expansión.
Por supuesto, el organismo más poderoso que se impuso fue la OMC, Organización Mundial de Comercio, quien actualmente gobierna al globo (es decir, el mundo) junto con las multinacionales armamentistas, de energéticos, de la informática y del crimen organizado.
Para lograr este propósito sometieron al globo al Modelo Económico Neoliberal, MEN.
Para lograr este objetivo, eliminaron a todos los movimientos sociales que no se sometían a sus dictámenes y cooptaron a aquellos que fueran cómplices o rentables económicamente. Ello se llevó a cabo, porque el Capital esta conformado por la explotación de la fuerza de trabajo y para controlar y aumentar esta explotación es necesario eliminar toda forma de organización social. La organización social constituye el más fuerte enemigo del capital, sobre todo, la organización de la clase trabajadora.
Por esa razón, la organización del sector de lesbianas era esencial y fundamental, pero, precisamente fue la geificación y el lesbianismo-institucional que se avocan a impedir y bloquear dicha organización: uno, al sustituirla por las minúsculas ongs (constituidas a veces por cinco o tres personas); dos, al sustituirla por las funcionarias “representantes del lesbianismo del país” o las expertas en “asuntos lésbicos”; tres, al mezclar y confundir a las lesbianas con el movimiento de la diversidad sexual; y cuarto a banalizar y trivializar la lucha lesbiana con las discos, el alcohol, las drogas y el sexo compulsivo.
La integración del movimiento gay-femenino al sistema de dominación global.
En los 90, el sistema neoliberal aceleró el proceso de integración de ciertos elementos de sectores tradicionalmente marginados con objeto de acabar de desarticular a los grandes movimientos sociales, por ejemplo: ciertos sectores raciales de color en los Estados Unidos; algunos países del tercer mundo como Paquistán o México (los grandes esquiroles); del movimiento ecologista; del movimiento de mujeres; del movimiento indígena, y paradójicamente, del movimiento de los “degenerados sexuales”: las lesbianas y los homosexuales, entre otros.
¿Porqué el sistema patriarcal-neoliberal integró a un sector social milenariamente repudiado y aborrecido, especialmente el de las marimachas?. Simplemente, porque el modelo económico neoliberal sustentado en el Libre mercado y en las ganancias exorbitantes de dinero como esencia del sistema económico mundial, descubrió que la falosexualidad y la sodomía constituían un mercado extraordinario de ganancias no solo para la industria sexual sino en general para las transnacionales del placer: hoteles, trasatlánticos, viajes, oasis tropicales, etc.
Y, lo más grave fue, que también descubrió que el lesbianismo podía convertirse en un jugoso negocio boyer, de los menags y las parejas swingers, porque los hombres preferían coger (fuquin) con una lesbiana porque era activa y no pasiva como la mayoría de las mujeres; masturbarse mirando coger a dos lesbianas o tener a dos mujeres al mismo tiempo su mujer y una lesbiana aunque esta cogiera con su mujer. “Tener” “poseer” a una mujer lesbiana, ahora significa para los hombres un doble acto de poder y doble acto de dominación: dominar a una mujer y dominar a una mujer fuerte, masculina y poderosa.
Las condiciones para logar este objetivo fueron: uno, desarticular al movimiento lésbico; dos, nulificar la teoría política lesbofeminista, y tres, mezclar y confundir al lesbianismo con bisexualidad, zoofilia, sadomasoquismo, coprofilia y demás fauna de la multipluralidad genital, con el objeto de acabar con la identidad lésbica, es decir, con el poder lesbiano.
Me pregunto, ¿las funcionarias lesbogays representantes de las lesbianas latinoamericanas ante las honorables instituciones internacionales y nacionales se han dado cuenta de esta situación?, ¿ó lo saben y lo callan porque están recibiendo indirectamente parte de las ganancias de estos nuevos negocios?.
La integración del movimiento generista (exfeminista) al sistema de dominación global.
Por supuesto, en relación al movimiento feminista de Latinoamérica y el Caribe se cooptó a las liderezas (tendencia a no organizarse) y a muchas organizaciones, entre ellas, a las más oportunistas y por supuesto sin principios ético-políticos (la Ética feminista), excepto algunas feministas que quedaron anuladas e invisibilizadas por las funcionarias y expertas en asuntos de género.
Tampoco fue casualidad que aquellas mujeres fueran blancas de clase alta o media y algunas mestizas con conciencia blanqueada de origen pobre. Todas ellas con una fuerte cultura occidental, es decir, desenraizadas, sin contacto con sus raíces culturales y mucho menos indígenas. Mujeres finalmente producto de una cultura racista, clasista y colonialista, aunque a esto en el lenguaje neoliberal se le llame “diversidad” o la “pluralidad”.
Dicha integración fue diseñada por el sistema de dominación mundial para fracturar y crear una división al interior del movimiento feminista, es decir, una división entre feminismo institucional y feminismo autónomo.
La “contra” exfeminista o postfeminista.
Las feministas institucionales, exfeministas, postfeministas o generistas lo primero que hicieron, fue:
- Minimizar e invalidar al proceso de organización política de las mujeres, es decir, se contrapusieron a la organización de las mujeres, a la fuerza política de las mujeres organizadas que es precisamente donde radica su poder;
- Segundo, se fueron oponiendo a vincular a la lucha de las mujeres con las demás luchas sociales aislándola de estas, bajo el lineamiento neoliberal de separar, disgregar, desarticular y fraccionar a las luchas sociales entre si.
- Tercero, fueron invalidando y despreciando a la militancia, es decir, al compromiso y el trabajo práctico con las mujeres bajo una disciplina organizativa y un programa político definido;
- Cuarto, también invalidaron y despreciaron el trabajo de base que se realizaba con los sectores más goleados de mujeres abandonando y dejándolas desprotegidas; y
- Quinto, también desplazaron hasta enterrar, el análisis político crítico del feminismo radical y revolucionario que surgió en las décadas de los 60 y 70, invalidándolo y descalificándolo como anacrónico y obsoleto, despojando de esta manera al movimiento de mujeres de sus armas teóricas.
La confrontación entre lesbianismo autónomo y lesbianismo institucional
La división entre feminismo autónomo y feminismo institucional también se produjo al interior del movimiento lésbico entre lesbianismo autónomo y lesbianismo institucional.
Sin embargo, el concepto: lesbianismo institucional, puede sustituirse por el de: lesbogay institucional, porque las lesbianas radicales argumentan que el lesbianismo es in-asimilable al patriarcado heterocentrista y sobre todo, porque el lesbianismo feminista es sustancial y esencialmente anti patriarcoheterocentrista y antiandrocentrista.
Por lo tanto, han sido las lesbogays las que han permitido o impulsado la institucionalización de las organizaciones lesbianas:
Primero, porque no les interesa la comunidad lesbiana dado no son lesbianas sino gays;
Segundo, porque se encuentran profundamente identificadas con las políticas gays financieras, aún a pesar de que exista discriminación lesbofóbica por parte de los gays en el otorgamiento de los financiamientos (control masculino);
Tercero, porque no les interesa crear “movimiento”, movimiento de lesbianas, sino comunidad comercial despolitizada;
Cuarto, porque no están orientadas al crecimiento y desarrollo del movimiento político lésbico sino a proyectos extremadamente limitados como salud, revistas, VIH, atención psicológica, campings, travels, chopings, etc. y dirigidos a núcleos minúsculamente pequeños de mujeres gays;
Quinto, porque muchas financiadoras están exigiendo que las asociaciones de mujeres gay no se centren en grupos “cerrados” exclusivamente de lesbianas, sino “incluyentes”, mezcolanza, que incluyan a bi, trans, queer y voyers, swingers, coprofílicos, zoofílcos, etc, sin “discriminación” de ninguna expresión de la sexualidad humana: ¿paidofilos?, ¿violadores?, ¿la Asociación pro-derechos sexuales de padres incestuosos?, ¿proxenetas?, entre estos por ejemplo, ¿las transnacionales de la industria del sexo necrofílico que operan en Ciudad Juárez?, etc.. Estos también son parte de la Diversidad Sexual, ¿no?.
La táctica política del “incluyente” discurso de la diversidad, fue diseñada para evitar la identificación y el fortalecimiento grupal de las mujeres lesbianas y dispersar y desarticular su cohesión. Porque el Sistema, sabe perfectamente bien que en la medida en que se fortalezca el poder lesbiano se fortalecen las mujeres en general y en la medida en que disminuya el poder lesbiano disminuye el poder las mujeres en general. Por supuesto, del lesbianismo feminista.
Los cinco encuentros lésbico feministas de Latinoamérica y el Caribe.
La realización de los encuentros lésbicos Latinoamericanos y del Caribe han constituido verdaderos actos de heroísmo debido a los enormes obstáculos que han enfrentado y a la represión que todas las instituciones patriarcales han interpuesto para evitarlos, incluyendo la falta de apoyo tanto del movimiento heterofeminista como del movimiento gay.
Cabe destacar, que a pesar y en contra de la corriente internacional gay, lesbogay, heterofeminsita y sobre todo del generismo (exfeminismo) institucional, estos encuentros se han autodenominado “feministas” en medio de la desacreditación o invalidación del feminismo por la mayor parte de aquellos.
No obstante, también dentro de estos encuentros se ha manifestado el enfrentamiento entre el lesbianismo autónomo y el lesbianismo institucional o lesbogay, que ha adquirió dimensiones muy profundas en los últimos de estos.
La dicotomía entre institucionalización y autonomía, en términos generales, podría resumirse en lo siguiente: el cuestionamiento que hacían las organizaciones lésbicas autónomas, es decir, independientes tanto del gobierno y de los partidos políticos así como de cualquier institución patriarcal o agencia financiera, ante las organizaciones lésbicas o personalidades lesbianas dependientes de los financiamientos nacionales o internacionales y de sus relaciones políticas con las instituciones gubernamentales, instancias esencialmente patriarcales.
Lesbianismo de izquierda y lesbianismo de derecha o lesbogay.
Es sumamente importante identificar a las fuerzas derechistas lesbianas y a las fuerzas izquierdistas para tener claridad hacia donde se dirigen unas y otras y cuales son sus intereses políticos reales.
IZQUIERDA DERECHA
La organización La No-organización, desorganización u
organización controlada.
Movimiento Comunidad, ghetto o clientela cautiva.
Conciencia No-conciencia, inconciencia o conciencia
enajenada
Politización Despolitización
Vinculación con otras luchas sociales Desvinculación con otras luchas sociales,
desarticulación del mov. lésbico
Inserción en las problemáticas nacionales No inserción en las problemáticas del
e internacionales país y mucho menos internacionales
Autogestión Imposición
Consenso Votación
Participación colectiva Participación selectiva y elitista
Entre otros antagonismos.
Las fuerzas derechistas lesbianas o lesbogays.
Las fuerzas lesbogay y lésbicas derechistas siempre trataron y van a tratar de impedir el surgimiento de un movimiento lésbico. Cuando éste ya se hecho a andar, tratan de frenar su desarrollo; cuando no pueden impedirlo, lo colocan bajo control oficial e institucional y finalmente, cuando este es demasiado fuerte o radical se convierten en sus detractoras.
Por ello mismo, el objetivo de estas fuerzas es mantener a la comunidad de lesbianas no-organizada, desorganizada u organizada para actividades superfluas, triviales y banales. Para lograr esto, mantienen especial interés en despolitizarla es decir, despojar al lesbianismo del carácter político que contiene y reducirlo a la genitalidad; así como a desvincularlo de aquello que lo une con las demás luchas sociales y por lo tanto, lo colocan fuera de la realidad social (el famoso sueño de opio).
Para lograr ello, por supuesto, llevan a cabo todo un procedimiento para desconcientizar a la comunidad de lesbianas (a través del entretenimiento y la dispersión, terapias, deporte, fiestas e inclusive alcohol y drogas) con objeto de poder manipularla, utilizarla y manejarla para, finalmente, explotarla (explotación directa o indirecta que se lleva a cabo a través de los múltiples negocios y empresas de la nueva cultura del marketing lésbico, que no es otra cosa que someter a la fuerte y potencialmente revolucionaria fuerza lésbico feminista al consumismo y la enajenación mental.
Por ello, las fuerzas lesbogays o lésbicas de derecha son enemigas de la liberación lésbica real.
Las lesbogay institucionales (ó lesbianismo institucional).
El cuestionamiento contra las lesbogay o lesbianas institucionales se centraba principalmente, en el hecho de que estas mujeres:
1)- fueron adoptando como modus vivendi el dedicarse a buscar y obtener financiamientos, con objeto de convertirse en “empresarias sociales”, utilizando a la comunidad lesbiana como su clientela social;
2)- empezaron a utilizar como pretexto para obtener financiamientos, la ayuda o la prestación de servicios a la comunidad lésbica sin que realmente llegara a ésta o se canalizara a un minúsculo de conocidas de aquellas;
2)- utilizaban al movimiento lésbico para acceder a puestos de gobierno, tanto de representación popular como para llegar a posiciones de funcionarios públicos, sin que existiera un trabajo real con la comunidad lésbica u olvidando su compromiso con ésta.
3)- empezaron a acceder a puestos dentro o ante los organismos internacionales “a nombre” del movimiento lésbico o de la comunidad de lesbianas del país sin haber sido propuestas o avaladas por estas y sin que se les consultara, asimismo, sin que se les informara de las acciones o iniciativas que estas “representantes” estaban negociando.
3)- su alejamiento o su absoluta indiferencia respecto de la realidad lesbofóbica que padecían la inmensa mayoría de las lesbianas en su país, es decir, las masas lesbianas que sufrían una profunda represión heterosexista.
4)- se encaminaron únicamente a obtener un alto nivel económico personal en detrimento de las masas lesbianas que con muchísimo esfuerzo lograban sobrevivir, creándose de esa manera una “aristocracia lésbica” que contradictoriamente provenía de la lucha social lésbica.
5)- más profundamente, se hicieran cómplices directa o indirectamente de los gobiernos representando un aval para que estos pudieran llevar a cabo sus políticas antipopulares y antisociales: privatizaciones, desregulación laboral, tratados comerciales, reformas estructurales, ataques laborales, despojo de las empresas publicas, entre otras,
6)- por último, lo más grave, que avalaran, explícitamente o con su omisión, la aplicación de la represión y la violencia social a la ciudadanía por parte del sistema político: ataques a los movimientos obrero, campesino e indígena; suicidio de periodistas o de defensores de los derechos humanos, entre otros. Lesbogays institucionales que no les afectó en nada la matanza masiva de campesinos en Acteal, el exterminio de las naciones indígenas, el ataque contra los sindicatos obreros, ni el femicidio en Ciudad Juárez.
Todo ello permitió la conformación de lo que ahora puede llamarse la “burguesía lesbiana”, es decir, una especie de clase capitalista lesbiana pero no porque sea propietaria de grandes capitales (hasta ahorita) sino por su ideología y por sus intereses económicos y políticos y, sobre todo, por su abjecta utilización del movimiento lésbico no sólo con fines de enriquecimiento personal sino para fortalecer el sistema social que reprime diariamente a las lesbianas.
El Closet de Sor Juana, una organización LGTB.
El proceso gradual de desaparicion de Oikabeth III debido a su lejanía con el movimiento de lesbianas y a su falta de una perspectiva lesbofeminista a finales de los 80, culminó con la fundación de El Closet de Sor Juana en 1992. Grupo que inicialmente se constituyó como organización de “lesbianas feministas” (por aquello de los financiamientos) pero que ante la carencia de una ideología lesbofeminista, su desvinculación del movimiento lésbico y de su dependencia gay y heterofeminista poco después mostró su verdadero carácter: el ser una organización conformada por hombres y mujeres bisexual, gays y transgénero.
De hecho, el Closet de Sor Juana nunca tomo parte en ninguna de las iniciativas colectivas lesbofeministas siempre formó parte de las iniciativas gays, por ejemplo como el principal fundador de CODISEX, Comité de la Diversidad Sexual, cuyo objetivo era organizar las marchas LGBT, (Folleto: El Closet de Sor Juana, sin fecha), ¿Porqué centrarse en las marchas?, porque las marchas se convirtieron en jugosos negocios bajo la lógica neoliberal. Negocios económicos, pero también políticos, es decir, “el control” sobre la comunidad gay para negociar ante el poder del estado.
Además, el rechazo de las lesbianas feministas autónomas a su dirigente, futura primera diputada lesbogay en México la ha mantenido alejada del movimiento lésbico mexicano. De hecho, su candidatura a la diputación en 1997 fue rechazada en una carta publicada por Enlace Lésbico quien aglutinaba a las organizaciones lésbicas de más impacto político en aquel momento.
La primera candidata a diputada gay.
Unos de los cuestionamientos más fuertes que se le hicieron a la candidata para diputada gay fue que hablara a nombre de las lesbianas mexicanas sin haberlas consultado y sin contar con el aval de éstas y que se erigiera en representante nacional del movimiento de lesbianas cuando ella en realidad nunca había estado dentro del movimiento lésbico (excepto en Oikabeth II). Además, se consideraba moralmente incorrecto que estuviera pidiendo financiamientos para “ayudar a las lesbianas” y los aplicara al movimiento Lgtb.
Al respecto, es importante tener claro que existen dos tipos de lideres:
-aquellas que viven PARA los movimientos y aquellos que viven DE los movimientos;
- las primeras benefician al movimiento y las segundas se benefician del movimiento.
Según “parece” (porque nunca a informado a la comunidad lésbica mexicana), el Closet de Sor Juana ha contado dos veces y ahora, parece que también una tercera, con la representación del Secretariado de Mujeres de la ILGA (¿“mujeres”?, no se sabe a que se refiere el termino “mujeres”, si a las heterosexuales o a las gays, homosexuales, bisexuales, trans…, queer, zoofilicas sadomasoquistas ó a todas juntas).
La falsa representatividad.
Por lo mismo, desde que el movimiento se encuentra fracturado, quienes se han adjudicado la representatividad y la voz oficial del movimiento lésbico en México a nivel internacional (y lo que es peor, incluido del propio Movimiento Lésbico Feminista) han sido las liderezas lesbogays quienes se han autonombrado “representantes del movimiento de lesbianas en México”, ¡gays representando a lesbianas!, así como también lo han hecho las lesbianas ó lesbogays institucionales y derechistas.
Dichas mujeres desconocen la lucha histórica lesbiana. El amplio y profundo esfuerzo histórico de multitud de organizaciones que han batallado para impulsar el proceso de liberación de la comunidad lesbiana en el país. Además, ni siquiera les interesa lo que sucede con el movimiento lésbico en México precisamente porque no son lesbianas sino gays, pero lo mas grave es que por lo mismo, están tratado de nulificar y desmovilizar al movimiento lésbico dado que este les cuestionaría el poder ilegitimo sobre el cual se erigen.
Liderezas y ongs que no por casualidad son parte la derecha lesbiana y coquetean con el feminismo de derecha, ya sea una derecha moderada: liberal, Light, políticamente correcta, civilizada; o dura: extrema, neoliberal o reaccionaria, totalmente identificadas con el movimiento gay internacional occidental y blanco expresado por la mayor parte de las políticas de la ILGA, International Lesbian and Gay Association, salvo las corrientes izquierdistas que se encuentran opacadas dentro de la misma.
Enlace Lésbico
Hacia finales de los “90s”, 1997, se formaría Enlace Lésbico, una instancia de coordinación en la capital mexicana que en un principio aglutinó a seis grupos autónomos y a lesbianas independientes (al margen de toda organización): Himen, Grupo de Madres Lesbianas Grumale II, Archivo Histórico Lésbico de México, América latina y el Caribe, Pro Derechos Humanos de Lesbianas, Telemanita del Estado de Morelos, Lesbianas Zapatistas, Musas de Metal quien finalmente no se integró por manifestar que no estaba de acuerdo con el feminismo, que incluso se oponía al feminismo y Coyolxauhqui Articulada quien salió porque dos de sus integrantes firmaron una carta de desconocimiento a la candidata a diputada gay, sin haberla discutido, misma que afectó al financiamiento del grupo. Aunque no perteneció a Enlace, es importante mencionar también al grupo lésbico Oasis de Safuega en Guadalajara quien realizó un importante trabajo con las lesbianas trabajadoras y pobres.
Enlace Lésbico tampoco incluyó en su denominación el concepto “feminista” en aras de no excluir a las organizaciones lésbicas no-feministas, e incluso a las anti-feministas como Musas de Metal, como era ya la tendencia general del movimiento gay, queer, de la diversidad, transgénero y LGBT internacional en ese momento histórico. Sin embargo, esa coordinación partió de la iniciativa de lesbianas feministas y radicales y varias de orientación anarquista.
La omisión del concepto feminista respondió a un momento histórico en el que el neoliberalismo se encontraba en vertiginoso ascenso, tratando de liquidar lo que quedaba de feminismo y de socialismo, así como a todas las ideologías que en los años 60 y 70 habían inspirado a los grandes y poderosos movimientos sociales de esas décadas.
La AUTONOMÍA, una propuesta filosófico política.
La noción de autonomía ha sido profundamente desarrollada por diversas organizaciones y teóricas lesbianas feministas radicales generalmente con una base ideológica anarquista, libertaria o ácrata, como una noción y categoría filosófico política trascendental.
Sin pretender ser especialista en el tema e independientemente de las diferentes perspectivas que existen en torno a este tema, dicha autonomía ha postulado una sólida autoconciencia individual-social profundamente desarrollada que deriva en una cosmovisión política que permitiría el desarrollo de la posibilidad de una convivencia social y planetaria a través de la autogestión, la autodeterminación y el consenso, es decir, una armonía social sin necesidad de la existencia de un Estado y sus instituciones coercitivas, represivas y controladoras de “masas ignorantes y explotadas”, es decir, el esquema social patriarcal y clasista. Sino sobre la base de un compromiso personal autoconciente de solidaridad y cooperación humana.
Esta profunda visión ideológico política contrasta con los planteamientos de las homosexuales, las lesbohomosexuales, las gays, las lesbogays y demás conductas políticas de la diversidad, queer, trans…, bisexuales, Lgtb, etc. Salvo algunas gays de izquierda que están comprometidas con la injusticia social pero que desconocen el lesbofeminismo. Asimismo, también contrasta con las profundas limitaciones del feminismo heterosexual.
Las gays, queer, bisexuales, trans y su postura política anti-lesbiana.
Las gays neoliberales se caracterizan por una ausente ó una aportación teórica extremadamente limitada, trivial y pobre, porque carecen de un sustento teórico serio y fundamentado ya que se adaptan pasivamente a las propuestas ideológicas de los hombres gays, que finalmente son visiones masculinas androcentristas y falocéntricas y en la banalidad teórica neoliberal. Razón por la cual nunca han aceptado los debates políticos públicos que les han propuestos las lesbianas autónomas.
Lo grave es que al asumir las ideologías androcéntricas, asumen sin darse cuenta las características patriarcales de la dominación: la inconciencia, el sometimiento, la opresión, el abuso, el atropello, la utilización, la explotación, la represión, la manipulación, la violencia, etc. de todos aquellos aspectos sobre los que se erige el patriarcado, y se construye la sociedad imperialista, racista, clasista y sexista.
Producción ideológica orientada encubiertamente y ocultamente a:
- aniquilar gradualmente la cohesión y la identidad lésbica;
- mimar la incipiente pero fuerte y poderosa teoría lesbofeminista ; y
- desarticular al movimiento lésbico feminista autónomo e independiente;
Ofensiva ideológica que realizan a través de un engañoso discurso posmoderno y liberal sustentado en la peligrosa teoría de la Diversidad sexual, Lgtb y Queer.
Es muy importante aclarar que indiscutiblemente es respetable que las mujeres quieran ser gay, lo inadmisible es que quieran montarse o utilizar al movimiento lésbico para someterlo a las políticas gays, para obtener un beneficio propio o para lucrar con éste.
Una autocrítica.
Es necesario que establescamos una autocrítica en relación a que muchas mujeres sobre todo jóvenes, han rechazado al feminismo por las incongruencias y las contradicciones en las que hemos caído las feministas. Exactamente como sucede con el gran rechazo que existe contra la izquierda o contra la propuesta socialista.
Ese fuerte repudio se debe en gran medida a la perdida de la fidelidad con los postulados teóricos tanto del feminismo como del socialismo, a la venta de los principios revolucionarios y a las traiciones de quienes ahora trabajan para el enemigo.
Por lo mismo, es urgente reconstruir un movimiento internacionalista feminista-socialista pero sobre bases éticas profundamente sustentadas y principios morales solidamente fincados.
Pero también, sobre una base mística revolucionaria y una nueva espiritualidad feminista re-evolucionaria que sería lo único que podría evitar procesos de degradación, descomposición y corrupción de las y los militantes de la nueva izquierda feminista-socialista así como la adopción de posturas antidemocráticas, autoritarias, represivas u oportunistas y traidoras como lo fue el estalinismo y la mayoría de los regimenes socialistas de los países del este de Europa y los partidos comunistas de casi todo el mundo.
La “gran liberación” de las mujeres
Respecto al proceso de liberación de las mujeres es indudable que ha habido avances, no es la misma situación la que prevalecía antes del siglo XX que la que existe ahora. Por supuesto que hay un adelanto en la situación social, laboral y civil de las mujeres, pero este se debe al esfuerzo y al gradual proceso de avance de todas y cada una de ellas quienes a diario han luchado por sobrevivir y desarrollarse en un mundo patriarcal, así como también, a las nuevas condiciones económicas que han incluido a la fuerza de trabajo femenina.
Sin embargo, la “gran liberación” de las mujeres a beneficiado a un minúsculo grupo femenino, quizá a un cinco por ciento del conjunto de las mujeres a nivel mundial, quienes han accedido a posiciones de poder, y desgraciadamente, quienes, desde ahí, participan de la explotación y de la opresión del resto de la humanidad, incluidas las demás mujeres. Salvo honrosas excepciones.
Ello nos conduce a afirmar que ninguna liberación real de las mujeres se puede realizar dentro del sistema patriarcal capitalista, racista, clasista, imperialista.
Además, hay que tomar en cuenta que muchos de los avances reales logrados durante los 60 y 70 se echaron para atrás durante las décadas de los 80 y los 90 que fincaron las bases del neoliberalismo actual.
Respecto a los logros institucionales y formales del feminismo estos no han bajado a las mujeres. La inmensa mayoría de nosotras, sobre todo en el tercer mundo, nos encontramos en una situación cada vez peor. El feminismo debe recuperar su orientación social y de incorporación con los sectores de mujeres más golpeados.
La gran limitación del feminismo heterosexual: el heterocentrismo
La heterosexualidad constituye una expresión de las relaciones humanas, sin embargo, el patriarcado, por un lado la ha reducido a una “conducta sexual”, genital, cuando que es ante todo una relación económica (contrato económico entre un hombre y una mujer) y por otro lado, la redujo a un asunto personal, íntimo y de alcoba cuando que es una relación social y publica, ocultando de esta manera lo más importante, que es una relación política: de poder y por lo tanto, de dominación.
Por esta razón se impuso como “obligatoria para todos”. Pero en realidad se aplica contra las mujeres, porque la mayoría de los hombres clandestinamente mantienen relaciones sexuales entre sí, asunto que se ha mantenido en completo silencio y secreto: cines, baños, cantinas, hoteles de paso, parques, bares, deportes, etc., así como el incesto sistemático de padres a hijas.
Precisamente, aquellos hombres que tienen una gran tendencia a la sexualidad con otros hombres y que no son homosexuales, enfrentan muchas dificultades para poder realizar su deseo por lo cual se transforman en hombres sumamente violentos con sus esposas. Esta es una de las causales de la violencia intrafamiliar que no se ha querido tocar, igual que el incesto.
La heterosexualidad es ante todo una “relación económica” y “una relación política” entre los dos sexos, una estructura institucional que permite el control de los hombres sobre las mujeres. Por ello, la heterosexualidad se convirtió de “opción” en “imposición” y de relación económico-política en relación sexual, en una sexualidad impuesta, obligatoria y opresiva y finalmente: en la Sexualidad Oficial del Estado o sexualidad estatal.
Institución que ha sido la forma como el patriarcado ha ejercido de manera directa su control político sobre el sector social femenino, la mitad de la humanidad. De hecho, la heterosexualidad obligatoria es la sexualidad oficial del Estado.
El feminismo heterosexual.
Dicha estructura de control y dominación, se niegan a cuestionar las heterofeministas y en ello radica su limitación.
Adrienne Rich, una de las más claras ideólogas del movimiento lésbico feminista dice: “La heterosexualidad ha sido impuesta a las mujeres forzada y subliminalmente. Sin embargo, en todas partes las mujeres le han opuesto resistencia, a menudo al precio de la tortura física, el encarcelamiento, la psicocirugía, el ostracismo social y la extrema pobreza. “Heterosexualidad obligatoria” fue el nombre de uno de los “crímenes contra la mujer”, dado por el Tribunal sobre Crímenes Contra las Mujeres de Bruselas en 1976[1].
El feminismo heterosexual en México no ha realizado un análisis ni una
[1] Adrienne Rich, “La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana”, Articulo del libro: Sexualidad, género y roles sexuales, Compiladoras: Marysa Navarro y Catherine R. Stimpson. Fondo de Cultura Económica, 1999
1.- la negativa a reducirse a ser madre y esposa;
2.- la negación a someterse a la maternidad forzada:
3.- la abolición del trabajo doméstico y su ubicación como trabajo social asalariado;
4.- el trascender a la familia como la célula básica del cuerpo social (sustituyéndola por la comuna y la comunidad);
5.- el acabar con el hogar como la cárcel de las mujeres;
6.- la abolición de la división sexual del trabajo, es decir, de los géneros, la mujer a la vida privada y el hombre a la vida publica;
7.- la eliminación del coito (penetración del pene en la vagina, el ano o la boca de las mujeres) como el centro de la sexualidad humana;
8.- el finiquitar al falo como el centro del universo, falocosmovición;
8.- el acabar con la monogamia para la mujer;
9.- el establecer los cuidados paternos como obligación también de los hombres;
10.- los anticonceptivos para hombres que quieran penetrar a las mujeres
entre otros puntos.
La “revolucion” del transgenerismo.
Aquellos asuntos por supuesto, no les interesa combatir a los hombres transgénero mientras continúen contando con mujeres que les hagan sus trabajos domésticos y les laven sus calzones. Y mucho menos a los hombres queer quienes ignoran o no les conviene hablar de la “verdadera” opresión de género y de la “verdadera” revolución del género donde ellos tendrían que realizar también las labores domesticas y recluirse en el hogar para permitir la liberación de las mujeres de la opresión del género.
A cuantos travestis y drag-queens hemos visto vestidos de ama de casa haciendo trabajo domestico, de sirvienta trabajando para unos amos o de obrera trabajando en una fabrica, no, los hombres siempre van a ser reyes o reinas.
Las generistas
Las generistas tampoco han querido entender que el lesbianismo no es un asunto “sexual” sino político y por tanto, que no puede supeditarse a “Estudios de la Diversidad Sexual” y mucho menos a “Estudios Queer” lo cual resulta verdaderamente insultante, exactamente como lo impulsó en la academia la asesora política (el cerebro) de la primera diputada gay en México.
El lesbianismo no es un asunto sexual es una actitud política; y el lesbianismo feminista, una posición política. El primero, rompe de facto o “sale” fuera de los papeles históricos impuestos a la mujer; el segundo, al tomar conciencia puede transformar la realidad de todas las mujeres.
Los Estudios Lésbico Feministas están ausentes de la academia excepto en algunos seminarios que algunas lesbianas feministas han logrado establecer después de fuertes luchas y por su cuenta, pero constantemente mezclados con diversidad sexual, homosexualidad, sexualidad humana, sexualidad de la mujer, preferencias sexuales, queers, heterofeminismo, feminismo (heterosexual), etc., nunca como lo que realmente es: la rebelión de las mujeres para la abolición del patriarcado y la construcción de la nueva sociedad autárquica.
Las mujeres gays institucionales.
Hacia finales de los 80 se empezaron a generalizar las organizaciones lésbicas financiadas, primero, por agencias internacionales lésbicas o de mujeres y después por otras que financiaban proyectos sociales. Principalmente después de los 90 el gobierno mexicano empezó a financiar de manera amplia a proyectos de prevención del sida y después a grupos vulnerables en los que incluyó a mujeres gays y grupos lésbicos.
Patlatonalli de Guadalajara fue uno de los primeros grupos que inauguraron la nueva modalidad de los grupos financiados mismos que poco mas adelante consitituirían las bases del Lesbianismo Institucional. El Closet de Sor Juana consolidó y profesionalizó esta modalidad, pero con la ambigüedad de que en ocasiones se denominaba lésbico aunque en realidad era LGTB, iniciando la formación de la corriente política de las Mujeres Gay Institucionales, cuya ideóloga fue su asesora política (el cerebro) para llegar a la diputación.
Institucionales, significaba no solo vivir de y para los financiamientos sino también, el hecho de que este nuevo status les permitió ingresar, a través de las negociaciones, a diversas esferas del poder gubernamental en el país y por supuesto a las esferas del poder político gay internacional y mas delante del poder de los organismos internacionales, a nombre de las lesbianas mexicanas.
Las Ongs y las Asociaciones civiles de mujeres gays.
A partir de entonces, las organizaciones de mujeres gay que surgieron y algunas organizaciones lésbicas de derecha se avocaron y se fueron profesionalizando en la solicitud y búsqueda de financiamientos. Exceptuando algunos grupos que contaban con solvencia económica por pertenecer a una clase superior.
Paralelamente, a este proceso de profesionalización o institucionalización de las organizaciones gays femeninas; por otro lado, las lesbianas feministas autónomas se abocaban a trabajar en el proceso de organización política de las lesbianas y al fortalecimiento del movimiento lésbico, rechazando categóricamente los financiamientos y el utilizar a la comunidad de lesbianas únicamente para solicitar éstos. Una de las muestras de ese trabajo se constata en la primera Marcha Lésbica en México, en 2003 con alrededor de 4,000 mil lesbianas, según sus organizadoras.
Si bien es cierto que las Ongs y las Asociaciones civiles representaron un avance en la independencia del control hegemónico de las instituciones gubernamentales y de los partidos políticos sobre la sociedad civil y también una posibilidad de incidir en las políticas publicas desde la voz de la sociedad organizada. También es verdad que las Ongs y las Asociaciones civiles fueron y han sido utilizadas como instrumentos para fragmentar y desarticular a los grandes movimientos sociales de masas: obrero, campesino, jornalero, de servicios, popular, estudiantil, indígena, etc. y lo que es peor, para desarticular al propio movimiento amplio de mujeres, MAM.
Así como también, han sido utilizadas para golpear a los partidos de izquierda (porque los de derecha nunca han tenido una base social, excepto la comprada) y a la izquierda en general. En síntesis, han constituido el ariete del neoliberalismo para quebrar a los movimientos sociales o impedir su desarrollo. Por lo mismo, la inmensa mayoría de las ongs tienen un perfil político profundamente derechista y reaccionario.
Las Organizaciones No Gubernamentales en realidad son instancias gubernamentales para que los gobiernos puedan deshacerse de sus responsabilidades gubernamentales porque se encuentran directa o indirectamente controladas por los gobiernos y finalmente, son organizaciones cogobierno aparentando no ser gobierno.
Las organizaciones civiles democráticas o de izquierda.
Por supuesto, existen algunas asociaciones civiles u ongs que han jugado un papel político muy importante en la defensa de ciertos grupos vulnerables, procesos sociales y derechos humanos, es decir, la izquierda de las organizaciones civiles, pero se encuentran extremadamente limitadas porque cuando asumen posturas democráticas corren el peligro de que se les retiren los financiamientos.
Por lo mismo, las alianzas políticas fundamentales del movimiento lesbofeminista autónomo y radical no pueden orientarse principalmente a las ongs o asociaciones civiles sino a los movimientos sociales de masas campesinos, indígenas, obreros, desempleados, migrantes, etc. así como también a la reconstrucción de los partidos políticos de izquierda pero con una orientación feminista. No hay que olvidar que cualquier proyecto político que no conlleve al feminismo es un proyecto patriarcal.
La sidificación del movimiento gay y de paso, del movimiento lésbico.
Cabe mencionar que alrededor del 84 se inició la sidificación del movimiento gay. Éste, no solo sufrió un proceso de desarticulación razón por la cual muchas mujeres de los grupos homosexuales se acercaron a los grupos lesbicos, sino también sufrió la reducción de toda su perspectiva política a la lucha contra el Sida, salvo aisladas iniciativas.
Ello condujo a que, sobre todo a principios de los 90, se desarrollaran una gran cantidad de grupos de prevención del sida y apoyo a personas con VIH y, aunque la comunidad lesbiana no era un sector de alto riesgo, muchas lesbianas se incorporaron a las asociaciones de lucha contra el sida porque empezaron a llover los financiamientos internacionales y nacionales.
A este respecto, se dieron dos situaciones: por un lado, muchas mujeres gays aprovecharon oportunistamente aquellos financiamientos y, por otro lado, muchas organizaciones gays utilizaron a las gays para justificar la solicitud de financiamientos contra el sida.
Algunas de las características de este fuerte movimiento, fueron: su alta despolitización; su reducción a la búsqueda y obtención de financiamientos, incluyendo el canibalismo interno por estos; la creación de una nueva clase política de funcionarios del sida ante los organismos nacionales e internacionales y, lo más grave, la desmovilización y fragmentación del movimiento gay, especialmente, del movimiento gay de izquierda, mismo que en México fundó al movimiento homosexual a finales de los 70.
La eliminación/cooptación de las organizaciones sociales.
Una vez que se acabó el mundo bipolar al disolverse la Unión Soviética, la década de los 90 se caracteriza por la imposición gradual de un poder unipolar único y universal, es decir, la Globalización Imperial de las Corporaciones Multinacionales representadas por el gobierno de los Estados Unidos atrás del cual se encuentra Israel. Corporaciones que después del 2000 lograron reducir a los organismos internacionales, es decir, a la ONU, el FMI, el BM, la AID, entre otros, a simples “agencias” de su expansión.
Por supuesto, el organismo más poderoso que se impuso fue la OMC, Organización Mundial de Comercio, quien actualmente gobierna al globo (es decir, el mundo) junto con las multinacionales armamentistas, de energéticos, de la informática y del crimen organizado.
Para lograr este propósito sometieron al globo al Modelo Económico Neoliberal, MEN.
Para lograr este objetivo, eliminaron a todos los movimientos sociales que no se sometían a sus dictámenes y cooptaron a aquellos que fueran cómplices o rentables económicamente. Ello se llevó a cabo, porque el Capital esta conformado por la explotación de la fuerza de trabajo y para controlar y aumentar esta explotación es necesario eliminar toda forma de organización social. La organización social constituye el más fuerte enemigo del capital, sobre todo, la organización de la clase trabajadora.
Por esa razón, la organización del sector de lesbianas era esencial y fundamental, pero, precisamente fue la geificación y el lesbianismo-institucional que se avocan a impedir y bloquear dicha organización: uno, al sustituirla por las minúsculas ongs (constituidas a veces por cinco o tres personas); dos, al sustituirla por las funcionarias “representantes del lesbianismo del país” o las expertas en “asuntos lésbicos”; tres, al mezclar y confundir a las lesbianas con el movimiento de la diversidad sexual; y cuarto a banalizar y trivializar la lucha lesbiana con las discos, el alcohol, las drogas y el sexo compulsivo.
La integración del movimiento gay-femenino al sistema de dominación global.
En los 90, el sistema neoliberal aceleró el proceso de integración de ciertos elementos de sectores tradicionalmente marginados con objeto de acabar de desarticular a los grandes movimientos sociales, por ejemplo: ciertos sectores raciales de color en los Estados Unidos; algunos países del tercer mundo como Paquistán o México (los grandes esquiroles); del movimiento ecologista; del movimiento de mujeres; del movimiento indígena, y paradójicamente, del movimiento de los “degenerados sexuales”: las lesbianas y los homosexuales, entre otros.
¿Porqué el sistema patriarcal-neoliberal integró a un sector social milenariamente repudiado y aborrecido, especialmente el de las marimachas?. Simplemente, porque el modelo económico neoliberal sustentado en el Libre mercado y en las ganancias exorbitantes de dinero como esencia del sistema económico mundial, descubrió que la falosexualidad y la sodomía constituían un mercado extraordinario de ganancias no solo para la industria sexual sino en general para las transnacionales del placer: hoteles, trasatlánticos, viajes, oasis tropicales, etc.
Y, lo más grave fue, que también descubrió que el lesbianismo podía convertirse en un jugoso negocio boyer, de los menags y las parejas swingers, porque los hombres preferían coger (fuquin) con una lesbiana porque era activa y no pasiva como la mayoría de las mujeres; masturbarse mirando coger a dos lesbianas o tener a dos mujeres al mismo tiempo su mujer y una lesbiana aunque esta cogiera con su mujer. “Tener” “poseer” a una mujer lesbiana, ahora significa para los hombres un doble acto de poder y doble acto de dominación: dominar a una mujer y dominar a una mujer fuerte, masculina y poderosa.
Las condiciones para logar este objetivo fueron: uno, desarticular al movimiento lésbico; dos, nulificar la teoría política lesbofeminista, y tres, mezclar y confundir al lesbianismo con bisexualidad, zoofilia, sadomasoquismo, coprofilia y demás fauna de la multipluralidad genital, con el objeto de acabar con la identidad lésbica, es decir, con el poder lesbiano.
Me pregunto, ¿las funcionarias lesbogays representantes de las lesbianas latinoamericanas ante las honorables instituciones internacionales y nacionales se han dado cuenta de esta situación?, ¿ó lo saben y lo callan porque están recibiendo indirectamente parte de las ganancias de estos nuevos negocios?.
La integración del movimiento generista (exfeminista) al sistema de dominación global.
Por supuesto, en relación al movimiento feminista de Latinoamérica y el Caribe se cooptó a las liderezas (tendencia a no organizarse) y a muchas organizaciones, entre ellas, a las más oportunistas y por supuesto sin principios ético-políticos (la Ética feminista), excepto algunas feministas que quedaron anuladas e invisibilizadas por las funcionarias y expertas en asuntos de género.
Tampoco fue casualidad que aquellas mujeres fueran blancas de clase alta o media y algunas mestizas con conciencia blanqueada de origen pobre. Todas ellas con una fuerte cultura occidental, es decir, desenraizadas, sin contacto con sus raíces culturales y mucho menos indígenas. Mujeres finalmente producto de una cultura racista, clasista y colonialista, aunque a esto en el lenguaje neoliberal se le llame “diversidad” o la “pluralidad”.
Dicha integración fue diseñada por el sistema de dominación mundial para fracturar y crear una división al interior del movimiento feminista, es decir, una división entre feminismo institucional y feminismo autónomo.
La “contra” exfeminista o postfeminista.
Las feministas institucionales, exfeministas, postfeministas o generistas lo primero que hicieron, fue:
- Minimizar e invalidar al proceso de organización política de las mujeres, es decir, se contrapusieron a la organización de las mujeres, a la fuerza política de las mujeres organizadas que es precisamente donde radica su poder;
- Segundo, se fueron oponiendo a vincular a la lucha de las mujeres con las demás luchas sociales aislándola de estas, bajo el lineamiento neoliberal de separar, disgregar, desarticular y fraccionar a las luchas sociales entre si.
- Tercero, fueron invalidando y despreciando a la militancia, es decir, al compromiso y el trabajo práctico con las mujeres bajo una disciplina organizativa y un programa político definido;
- Cuarto, también invalidaron y despreciaron el trabajo de base que se realizaba con los sectores más goleados de mujeres abandonando y dejándolas desprotegidas; y
- Quinto, también desplazaron hasta enterrar, el análisis político crítico del feminismo radical y revolucionario que surgió en las décadas de los 60 y 70, invalidándolo y descalificándolo como anacrónico y obsoleto, despojando de esta manera al movimiento de mujeres de sus armas teóricas.
La confrontación entre lesbianismo autónomo y lesbianismo institucional
La división entre feminismo autónomo y feminismo institucional también se produjo al interior del movimiento lésbico entre lesbianismo autónomo y lesbianismo institucional.
Sin embargo, el concepto: lesbianismo institucional, puede sustituirse por el de: lesbogay institucional, porque las lesbianas radicales argumentan que el lesbianismo es in-asimilable al patriarcado heterocentrista y sobre todo, porque el lesbianismo feminista es sustancial y esencialmente anti patriarcoheterocentrista y antiandrocentrista.
Por lo tanto, han sido las lesbogays las que han permitido o impulsado la institucionalización de las organizaciones lesbianas:
Primero, porque no les interesa la comunidad lesbiana dado no son lesbianas sino gays;
Segundo, porque se encuentran profundamente identificadas con las políticas gays financieras, aún a pesar de que exista discriminación lesbofóbica por parte de los gays en el otorgamiento de los financiamientos (control masculino);
Tercero, porque no les interesa crear “movimiento”, movimiento de lesbianas, sino comunidad comercial despolitizada;
Cuarto, porque no están orientadas al crecimiento y desarrollo del movimiento político lésbico sino a proyectos extremadamente limitados como salud, revistas, VIH, atención psicológica, campings, travels, chopings, etc. y dirigidos a núcleos minúsculamente pequeños de mujeres gays;
Quinto, porque muchas financiadoras están exigiendo que las asociaciones de mujeres gay no se centren en grupos “cerrados” exclusivamente de lesbianas, sino “incluyentes”, mezcolanza, que incluyan a bi, trans, queer y voyers, swingers, coprofílicos, zoofílcos, etc, sin “discriminación” de ninguna expresión de la sexualidad humana: ¿paidofilos?, ¿violadores?, ¿la Asociación pro-derechos sexuales de padres incestuosos?, ¿proxenetas?, entre estos por ejemplo, ¿las transnacionales de la industria del sexo necrofílico que operan en Ciudad Juárez?, etc.. Estos también son parte de la Diversidad Sexual, ¿no?.
La táctica política del “incluyente” discurso de la diversidad, fue diseñada para evitar la identificación y el fortalecimiento grupal de las mujeres lesbianas y dispersar y desarticular su cohesión. Porque el Sistema, sabe perfectamente bien que en la medida en que se fortalezca el poder lesbiano se fortalecen las mujeres en general y en la medida en que disminuya el poder lesbiano disminuye el poder las mujeres en general. Por supuesto, del lesbianismo feminista.
Los cinco encuentros lésbico feministas de Latinoamérica y el Caribe.
La realización de los encuentros lésbicos Latinoamericanos y del Caribe han constituido verdaderos actos de heroísmo debido a los enormes obstáculos que han enfrentado y a la represión que todas las instituciones patriarcales han interpuesto para evitarlos, incluyendo la falta de apoyo tanto del movimiento heterofeminista como del movimiento gay.
Cabe destacar, que a pesar y en contra de la corriente internacional gay, lesbogay, heterofeminsita y sobre todo del generismo (exfeminismo) institucional, estos encuentros se han autodenominado “feministas” en medio de la desacreditación o invalidación del feminismo por la mayor parte de aquellos.
No obstante, también dentro de estos encuentros se ha manifestado el enfrentamiento entre el lesbianismo autónomo y el lesbianismo institucional o lesbogay, que ha adquirió dimensiones muy profundas en los últimos de estos.
La dicotomía entre institucionalización y autonomía, en términos generales, podría resumirse en lo siguiente: el cuestionamiento que hacían las organizaciones lésbicas autónomas, es decir, independientes tanto del gobierno y de los partidos políticos así como de cualquier institución patriarcal o agencia financiera, ante las organizaciones lésbicas o personalidades lesbianas dependientes de los financiamientos nacionales o internacionales y de sus relaciones políticas con las instituciones gubernamentales, instancias esencialmente patriarcales.
Lesbianismo de izquierda y lesbianismo de derecha o lesbogay.
Es sumamente importante identificar a las fuerzas derechistas lesbianas y a las fuerzas izquierdistas para tener claridad hacia donde se dirigen unas y otras y cuales son sus intereses políticos reales.
IZQUIERDA DERECHA
La organización La No-organización, desorganización u
organización controlada.
Movimiento Comunidad, ghetto o clientela cautiva.
Conciencia No-conciencia, inconciencia o conciencia
enajenada
Politización Despolitización
Vinculación con otras luchas sociales Desvinculación con otras luchas sociales,
desarticulación del mov. lésbico
Inserción en las problemáticas nacionales No inserción en las problemáticas del
e internacionales país y mucho menos internacionales
Autogestión Imposición
Consenso Votación
Participación colectiva Participación selectiva y elitista
Entre otros antagonismos.
Las fuerzas derechistas lesbianas o lesbogays.
Las fuerzas lesbogay y lésbicas derechistas siempre trataron y van a tratar de impedir el surgimiento de un movimiento lésbico. Cuando éste ya se hecho a andar, tratan de frenar su desarrollo; cuando no pueden impedirlo, lo colocan bajo control oficial e institucional y finalmente, cuando este es demasiado fuerte o radical se convierten en sus detractoras.
Por ello mismo, el objetivo de estas fuerzas es mantener a la comunidad de lesbianas no-organizada, desorganizada u organizada para actividades superfluas, triviales y banales. Para lograr esto, mantienen especial interés en despolitizarla es decir, despojar al lesbianismo del carácter político que contiene y reducirlo a la genitalidad; así como a desvincularlo de aquello que lo une con las demás luchas sociales y por lo tanto, lo colocan fuera de la realidad social (el famoso sueño de opio).
Para lograr ello, por supuesto, llevan a cabo todo un procedimiento para desconcientizar a la comunidad de lesbianas (a través del entretenimiento y la dispersión, terapias, deporte, fiestas e inclusive alcohol y drogas) con objeto de poder manipularla, utilizarla y manejarla para, finalmente, explotarla (explotación directa o indirecta que se lleva a cabo a través de los múltiples negocios y empresas de la nueva cultura del marketing lésbico, que no es otra cosa que someter a la fuerte y potencialmente revolucionaria fuerza lésbico feminista al consumismo y la enajenación mental.
Por ello, las fuerzas lesbogays o lésbicas de derecha son enemigas de la liberación lésbica real.
Las lesbogay institucionales (ó lesbianismo institucional).
El cuestionamiento contra las lesbogay o lesbianas institucionales se centraba principalmente, en el hecho de que estas mujeres:
1)- fueron adoptando como modus vivendi el dedicarse a buscar y obtener financiamientos, con objeto de convertirse en “empresarias sociales”, utilizando a la comunidad lesbiana como su clientela social;
2)- empezaron a utilizar como pretexto para obtener financiamientos, la ayuda o la prestación de servicios a la comunidad lésbica sin que realmente llegara a ésta o se canalizara a un minúsculo de conocidas de aquellas;
2)- utilizaban al movimiento lésbico para acceder a puestos de gobierno, tanto de representación popular como para llegar a posiciones de funcionarios públicos, sin que existiera un trabajo real con la comunidad lésbica u olvidando su compromiso con ésta.
3)- empezaron a acceder a puestos dentro o ante los organismos internacionales “a nombre” del movimiento lésbico o de la comunidad de lesbianas del país sin haber sido propuestas o avaladas por estas y sin que se les consultara, asimismo, sin que se les informara de las acciones o iniciativas que estas “representantes” estaban negociando.
3)- su alejamiento o su absoluta indiferencia respecto de la realidad lesbofóbica que padecían la inmensa mayoría de las lesbianas en su país, es decir, las masas lesbianas que sufrían una profunda represión heterosexista.
4)- se encaminaron únicamente a obtener un alto nivel económico personal en detrimento de las masas lesbianas que con muchísimo esfuerzo lograban sobrevivir, creándose de esa manera una “aristocracia lésbica” que contradictoriamente provenía de la lucha social lésbica.
5)- más profundamente, se hicieran cómplices directa o indirectamente de los gobiernos representando un aval para que estos pudieran llevar a cabo sus políticas antipopulares y antisociales: privatizaciones, desregulación laboral, tratados comerciales, reformas estructurales, ataques laborales, despojo de las empresas publicas, entre otras,
6)- por último, lo más grave, que avalaran, explícitamente o con su omisión, la aplicación de la represión y la violencia social a la ciudadanía por parte del sistema político: ataques a los movimientos obrero, campesino e indígena; suicidio de periodistas o de defensores de los derechos humanos, entre otros. Lesbogays institucionales que no les afectó en nada la matanza masiva de campesinos en Acteal, el exterminio de las naciones indígenas, el ataque contra los sindicatos obreros, ni el femicidio en Ciudad Juárez.
Todo ello permitió la conformación de lo que ahora puede llamarse la “burguesía lesbiana”, es decir, una especie de clase capitalista lesbiana pero no porque sea propietaria de grandes capitales (hasta ahorita) sino por su ideología y por sus intereses económicos y políticos y, sobre todo, por su abjecta utilización del movimiento lésbico no sólo con fines de enriquecimiento personal sino para fortalecer el sistema social que reprime diariamente a las lesbianas.
El Closet de Sor Juana, una organización LGTB.
El proceso gradual de desaparicion de Oikabeth III debido a su lejanía con el movimiento de lesbianas y a su falta de una perspectiva lesbofeminista a finales de los 80, culminó con la fundación de El Closet de Sor Juana en 1992. Grupo que inicialmente se constituyó como organización de “lesbianas feministas” (por aquello de los financiamientos) pero que ante la carencia de una ideología lesbofeminista, su desvinculación del movimiento lésbico y de su dependencia gay y heterofeminista poco después mostró su verdadero carácter: el ser una organización conformada por hombres y mujeres bisexual, gays y transgénero.
De hecho, el Closet de Sor Juana nunca tomo parte en ninguna de las iniciativas colectivas lesbofeministas siempre formó parte de las iniciativas gays, por ejemplo como el principal fundador de CODISEX, Comité de la Diversidad Sexual, cuyo objetivo era organizar las marchas LGBT, (Folleto: El Closet de Sor Juana, sin fecha), ¿Porqué centrarse en las marchas?, porque las marchas se convirtieron en jugosos negocios bajo la lógica neoliberal. Negocios económicos, pero también políticos, es decir, “el control” sobre la comunidad gay para negociar ante el poder del estado.
Además, el rechazo de las lesbianas feministas autónomas a su dirigente, futura primera diputada lesbogay en México la ha mantenido alejada del movimiento lésbico mexicano. De hecho, su candidatura a la diputación en 1997 fue rechazada en una carta publicada por Enlace Lésbico quien aglutinaba a las organizaciones lésbicas de más impacto político en aquel momento.
La primera candidata a diputada gay.
Unos de los cuestionamientos más fuertes que se le hicieron a la candidata para diputada gay fue que hablara a nombre de las lesbianas mexicanas sin haberlas consultado y sin contar con el aval de éstas y que se erigiera en representante nacional del movimiento de lesbianas cuando ella en realidad nunca había estado dentro del movimiento lésbico (excepto en Oikabeth II). Además, se consideraba moralmente incorrecto que estuviera pidiendo financiamientos para “ayudar a las lesbianas” y los aplicara al movimiento Lgtb.
Al respecto, es importante tener claro que existen dos tipos de lideres:
-aquellas que viven PARA los movimientos y aquellos que viven DE los movimientos;
- las primeras benefician al movimiento y las segundas se benefician del movimiento.
Según “parece” (porque nunca a informado a la comunidad lésbica mexicana), el Closet de Sor Juana ha contado dos veces y ahora, parece que también una tercera, con la representación del Secretariado de Mujeres de la ILGA (¿“mujeres”?, no se sabe a que se refiere el termino “mujeres”, si a las heterosexuales o a las gays, homosexuales, bisexuales, trans…, queer, zoofilicas sadomasoquistas ó a todas juntas).
La falsa representatividad.
Por lo mismo, desde que el movimiento se encuentra fracturado, quienes se han adjudicado la representatividad y la voz oficial del movimiento lésbico en México a nivel internacional (y lo que es peor, incluido del propio Movimiento Lésbico Feminista) han sido las liderezas lesbogays quienes se han autonombrado “representantes del movimiento de lesbianas en México”, ¡gays representando a lesbianas!, así como también lo han hecho las lesbianas ó lesbogays institucionales y derechistas.
Dichas mujeres desconocen la lucha histórica lesbiana. El amplio y profundo esfuerzo histórico de multitud de organizaciones que han batallado para impulsar el proceso de liberación de la comunidad lesbiana en el país. Además, ni siquiera les interesa lo que sucede con el movimiento lésbico en México precisamente porque no son lesbianas sino gays, pero lo mas grave es que por lo mismo, están tratado de nulificar y desmovilizar al movimiento lésbico dado que este les cuestionaría el poder ilegitimo sobre el cual se erigen.
Liderezas y ongs que no por casualidad son parte la derecha lesbiana y coquetean con el feminismo de derecha, ya sea una derecha moderada: liberal, Light, políticamente correcta, civilizada; o dura: extrema, neoliberal o reaccionaria, totalmente identificadas con el movimiento gay internacional occidental y blanco expresado por la mayor parte de las políticas de la ILGA, International Lesbian and Gay Association, salvo las corrientes izquierdistas que se encuentran opacadas dentro de la misma.
Enlace Lésbico
Hacia finales de los “90s”, 1997, se formaría Enlace Lésbico, una instancia de coordinación en la capital mexicana que en un principio aglutinó a seis grupos autónomos y a lesbianas independientes (al margen de toda organización): Himen, Grupo de Madres Lesbianas Grumale II, Archivo Histórico Lésbico de México, América latina y el Caribe, Pro Derechos Humanos de Lesbianas, Telemanita del Estado de Morelos, Lesbianas Zapatistas, Musas de Metal quien finalmente no se integró por manifestar que no estaba de acuerdo con el feminismo, que incluso se oponía al feminismo y Coyolxauhqui Articulada quien salió porque dos de sus integrantes firmaron una carta de desconocimiento a la candidata a diputada gay, sin haberla discutido, misma que afectó al financiamiento del grupo. Aunque no perteneció a Enlace, es importante mencionar también al grupo lésbico Oasis de Safuega en Guadalajara quien realizó un importante trabajo con las lesbianas trabajadoras y pobres.
Enlace Lésbico tampoco incluyó en su denominación el concepto “feminista” en aras de no excluir a las organizaciones lésbicas no-feministas, e incluso a las anti-feministas como Musas de Metal, como era ya la tendencia general del movimiento gay, queer, de la diversidad, transgénero y LGBT internacional en ese momento histórico. Sin embargo, esa coordinación partió de la iniciativa de lesbianas feministas y radicales y varias de orientación anarquista.
La omisión del concepto feminista respondió a un momento histórico en el que el neoliberalismo se encontraba en vertiginoso ascenso, tratando de liquidar lo que quedaba de feminismo y de socialismo, así como a todas las ideologías que en los años 60 y 70 habían inspirado a los grandes y poderosos movimientos sociales de esas décadas.
La AUTONOMÍA, una propuesta filosófico política.
La noción de autonomía ha sido profundamente desarrollada por diversas organizaciones y teóricas lesbianas feministas radicales generalmente con una base ideológica anarquista, libertaria o ácrata, como una noción y categoría filosófico política trascendental.
Sin pretender ser especialista en el tema e independientemente de las diferentes perspectivas que existen en torno a este tema, dicha autonomía ha postulado una sólida autoconciencia individual-social profundamente desarrollada que deriva en una cosmovisión política que permitiría el desarrollo de la posibilidad de una convivencia social y planetaria a través de la autogestión, la autodeterminación y el consenso, es decir, una armonía social sin necesidad de la existencia de un Estado y sus instituciones coercitivas, represivas y controladoras de “masas ignorantes y explotadas”, es decir, el esquema social patriarcal y clasista. Sino sobre la base de un compromiso personal autoconciente de solidaridad y cooperación humana.
Esta profunda visión ideológico política contrasta con los planteamientos de las homosexuales, las lesbohomosexuales, las gays, las lesbogays y demás conductas políticas de la diversidad, queer, trans…, bisexuales, Lgtb, etc. Salvo algunas gays de izquierda que están comprometidas con la injusticia social pero que desconocen el lesbofeminismo. Asimismo, también contrasta con las profundas limitaciones del feminismo heterosexual.
Las gays, queer, bisexuales, trans y su postura política anti-lesbiana.
Las gays neoliberales se caracterizan por una ausente ó una aportación teórica extremadamente limitada, trivial y pobre, porque carecen de un sustento teórico serio y fundamentado ya que se adaptan pasivamente a las propuestas ideológicas de los hombres gays, que finalmente son visiones masculinas androcentristas y falocéntricas y en la banalidad teórica neoliberal. Razón por la cual nunca han aceptado los debates políticos públicos que les han propuestos las lesbianas autónomas.
Lo grave es que al asumir las ideologías androcéntricas, asumen sin darse cuenta las características patriarcales de la dominación: la inconciencia, el sometimiento, la opresión, el abuso, el atropello, la utilización, la explotación, la represión, la manipulación, la violencia, etc. de todos aquellos aspectos sobre los que se erige el patriarcado, y se construye la sociedad imperialista, racista, clasista y sexista.
Producción ideológica orientada encubiertamente y ocultamente a:
- aniquilar gradualmente la cohesión y la identidad lésbica;
- mimar la incipiente pero fuerte y poderosa teoría lesbofeminista ; y
- desarticular al movimiento lésbico feminista autónomo e independiente;
Ofensiva ideológica que realizan a través de un engañoso discurso posmoderno y liberal sustentado en la peligrosa teoría de la Diversidad sexual, Lgtb y Queer.
Es muy importante aclarar que indiscutiblemente es respetable que las mujeres quieran ser gay, lo inadmisible es que quieran montarse o utilizar al movimiento lésbico para someterlo a las políticas gays, para obtener un beneficio propio o para lucrar con éste.
Una autocrítica.
Es necesario que establescamos una autocrítica en relación a que muchas mujeres sobre todo jóvenes, han rechazado al feminismo por las incongruencias y las contradicciones en las que hemos caído las feministas. Exactamente como sucede con el gran rechazo que existe contra la izquierda o contra la propuesta socialista.
Ese fuerte repudio se debe en gran medida a la perdida de la fidelidad con los postulados teóricos tanto del feminismo como del socialismo, a la venta de los principios revolucionarios y a las traiciones de quienes ahora trabajan para el enemigo.
Por lo mismo, es urgente reconstruir un movimiento internacionalista feminista-socialista pero sobre bases éticas profundamente sustentadas y principios morales solidamente fincados.
Pero también, sobre una base mística revolucionaria y una nueva espiritualidad feminista re-evolucionaria que sería lo único que podría evitar procesos de degradación, descomposición y corrupción de las y los militantes de la nueva izquierda feminista-socialista así como la adopción de posturas antidemocráticas, autoritarias, represivas u oportunistas y traidoras como lo fue el estalinismo y la mayoría de los regimenes socialistas de los países del este de Europa y los partidos comunistas de casi todo el mundo.
La “gran liberación” de las mujeres
Respecto al proceso de liberación de las mujeres es indudable que ha habido avances, no es la misma situación la que prevalecía antes del siglo XX que la que existe ahora. Por supuesto que hay un adelanto en la situación social, laboral y civil de las mujeres, pero este se debe al esfuerzo y al gradual proceso de avance de todas y cada una de ellas quienes a diario han luchado por sobrevivir y desarrollarse en un mundo patriarcal, así como también, a las nuevas condiciones económicas que han incluido a la fuerza de trabajo femenina.
Sin embargo, la “gran liberación” de las mujeres a beneficiado a un minúsculo grupo femenino, quizá a un cinco por ciento del conjunto de las mujeres a nivel mundial, quienes han accedido a posiciones de poder, y desgraciadamente, quienes, desde ahí, participan de la explotación y de la opresión del resto de la humanidad, incluidas las demás mujeres. Salvo honrosas excepciones.
Ello nos conduce a afirmar que ninguna liberación real de las mujeres se puede realizar dentro del sistema patriarcal capitalista, racista, clasista, imperialista.
Además, hay que tomar en cuenta que muchos de los avances reales logrados durante los 60 y 70 se echaron para atrás durante las décadas de los 80 y los 90 que fincaron las bases del neoliberalismo actual.
Respecto a los logros institucionales y formales del feminismo estos no han bajado a las mujeres. La inmensa mayoría de nosotras, sobre todo en el tercer mundo, nos encontramos en una situación cada vez peor. El feminismo debe recuperar su orientación social y de incorporación con los sectores de mujeres más golpeados.
La gran limitación del feminismo heterosexual: el heterocentrismo
La heterosexualidad constituye una expresión de las relaciones humanas, sin embargo, el patriarcado, por un lado la ha reducido a una “conducta sexual”, genital, cuando que es ante todo una relación económica (contrato económico entre un hombre y una mujer) y por otro lado, la redujo a un asunto personal, íntimo y de alcoba cuando que es una relación social y publica, ocultando de esta manera lo más importante, que es una relación política: de poder y por lo tanto, de dominación.
Por esta razón se impuso como “obligatoria para todos”. Pero en realidad se aplica contra las mujeres, porque la mayoría de los hombres clandestinamente mantienen relaciones sexuales entre sí, asunto que se ha mantenido en completo silencio y secreto: cines, baños, cantinas, hoteles de paso, parques, bares, deportes, etc., así como el incesto sistemático de padres a hijas.
Precisamente, aquellos hombres que tienen una gran tendencia a la sexualidad con otros hombres y que no son homosexuales, enfrentan muchas dificultades para poder realizar su deseo por lo cual se transforman en hombres sumamente violentos con sus esposas. Esta es una de las causales de la violencia intrafamiliar que no se ha querido tocar, igual que el incesto.
La heterosexualidad es ante todo una “relación económica” y “una relación política” entre los dos sexos, una estructura institucional que permite el control de los hombres sobre las mujeres. Por ello, la heterosexualidad se convirtió de “opción” en “imposición” y de relación económico-política en relación sexual, en una sexualidad impuesta, obligatoria y opresiva y finalmente: en la Sexualidad Oficial del Estado o sexualidad estatal.
Institución que ha sido la forma como el patriarcado ha ejercido de manera directa su control político sobre el sector social femenino, la mitad de la humanidad. De hecho, la heterosexualidad obligatoria es la sexualidad oficial del Estado.
El feminismo heterosexual.
Dicha estructura de control y dominación, se niegan a cuestionar las heterofeministas y en ello radica su limitación.
Adrienne Rich, una de las más claras ideólogas del movimiento lésbico feminista dice: “La heterosexualidad ha sido impuesta a las mujeres forzada y subliminalmente. Sin embargo, en todas partes las mujeres le han opuesto resistencia, a menudo al precio de la tortura física, el encarcelamiento, la psicocirugía, el ostracismo social y la extrema pobreza. “Heterosexualidad obligatoria” fue el nombre de uno de los “crímenes contra la mujer”, dado por el Tribunal sobre Crímenes Contra las Mujeres de Bruselas en 1976[1].
El feminismo heterosexual en México no ha realizado un análisis ni una
[1] Adrienne Rich, “La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana”, Articulo del libro: Sexualidad, género y roles sexuales, Compiladoras: Marysa Navarro y Catherine R. Stimpson. Fondo de Cultura Económica, 1999
El Movimiento Lésbico en México... ( de la 61 a la 80)
crítica seria, científica y política sobre la heterosexualidad como sexualidad oficial del Sistema, por tanto, no ha incursionado en uno de los fundamentos esenciales del patriarcado, el heterocentrismo y su derivado, el heterosexismo
Pero no se podría esperar más de éste, ya que la propuesta heterofeminista se encuentra limitada por sus propios fundamentos, es decir, por la heterosexualidad como “La” sexualidad, la “única” expresión de la sexualidad humana, la sexualidad “normal” o simplemente una “sexualidad” donde el falo y el coito (vaginal, anal o bucal) constituyen el centro del universo sexual.
La negativa de Debate Feminista ante la propuesta lésbica feminista.
A mediados de los 90 se le propuso a la directora de Debate Feminista, cofundadora del feminismo en 1971, la elaboración de un número especializado en Movimiento Lésbico Feminista en México, debido a que el lesbianismo feminista estaba ausente de esa publicación feminista y a que contábamos con un gran acervo de aportaciones teóricas así como un amplio archivo histórico.
Simplemente nos respondió que no, que más adelante publicaría un número sobre la perspectiva queer y que en el incluiría un apartado sobre mujeres gays.
Esta actitud corresponde a un desconocimiento profundo o a una negación política intencional contra el lesbianismo (para quienes saben en lo mas profundo de su entendimiento o subconsciente que el feminismo desde la óptica del lesbianismo radical es profundamente revolucionario).
Actitud paralela a un oportunismo intelectual y académico de muchas feministas que aparentemente se muestran open main con las lesbianas así como también con las indígenas, las trabajadoras domésticas (sus sirvientas) o las asesinadas en Ciudad Juárez, temáticas que ninguna feminista políticamente correcta debería dejar de mencionar y que proporcionan status.
La falsa “Gran liberación de las mujeres” lograda por el feminismo.
Actualmente muchas mujeres y feministas con poder, afirman que la mujer ya esta liberada y que por lo tanto, es completamente absurdo, ridículo y estúpido continuar con la idea de la lucha por liberación de las mujeres.
Pero ellas se están refiriendo a “su liberación” de ellas, de las mujeres y feministas institucionales y de la derecha feminista quienes se han erigido sobre la “nueva esclavización de las grandes masas de mujeres” en los marcos de la globalización.
La gran liberación de las mujeres hoy, en el nuevo milenio, no nos ha llegado a nosotras las mujeres trabajadoras, empleadas, de servicios, obreras, jornaleras, campesinas, indígenas, maquileras, negras, migrantes, minusválidas, ancianas, amas de casa, subempleadas, trabajadoras sexuales, etc.
Tampoco nos ha llegado “la gran liberación de las lesbianas”, la liberación de aquellas mujeres gays que se encuentran negociando nuestro destino en las magnas reuniones internacionales como Beijín+…; gays como la asesora (cerebro) de la primer diputada gay en México.
La liberación de la mujer así como la liberación de las lesbianas dentro de éste sistema económico y político se ha edificado sobre la base de un costo social terriblemente opresivo y doloroso para la inmensa mayoría de las mujeres sobre todo de los países del tercer mundo, porque se ha levantado sobre nuestras espaldas.
La paradoja neoliberal es: para que “unas” hayan podido acceder a las esferas del poder, “la mayoría” tiene que aceptar trabajos esclavizantes o mendigar por un trabajo, viviendo en una inseguridad económica cada vez más grande. Ello quiere decir, que el acceso de las mujeres al poder no ha significado un beneficio para las demás mujeres.
El femicidio, uno de los productos de las grandes conquistas de la “liberación de la mujer”.
El femicidio existe desde que se instauró el patriarcado, pero el femicidio institucionalizado se legalizó desde que se impuso el neoliberalismo.
¿Es casual que coincida el gran ascenso de ciertos núcleos de mujeres a altas esferas del poder con el ascenso de la matanza sistemática cada vez mas brutal de mujeres?.
¿No constituye una aberración la espectacularidad de las Cumbres internacionales de mujeres como Beijín, la Cedaw o UNIFEM ante la espectacularidad de el genocidio de mujeres en los países pobres como México o Guatemala?. El espectáculo es el espectáculo y las actrices en ambos casos, son las mujeres.
La contradicción radica en la siguiente ecuación patriarcal: a más poder obtengan ciertos núcleos y sectores de mujeres mayor es la opresión y la esclavitud que se ejerce contra la inmensa mayoría de las mujeres. Y esta situación la están ocultando las mujeres que actualmente tiene poder (salvo honrosas excepciones); es decir, las enemigas de las mujeres ó las mujeres patriarcalizadas.
No es posible plantear la liberación de las mujeres así como tampoco de ningún otro sector social oprimido, dentro de los límites del sistema capitalista patriarcal ni conforme a los parámetros de dicho sistema.
El femicidio es una industria: los consorcios transnacionales del placer como parte del crimen organizado a nivel global y “no existe crimen organizado sin concurso del estado”.
La enorme carga de mantenerse coherente en la autonomía.
Mantenerse independiente o fuera de los financiamientos y del apoyo de las intuiciones del gobierno ha significado vivir en la pobreza o en la explotación laboral. Además de no poder participar en los foros nacionales e internacionales donde se esta discutiendo el destino de las lesbianas y de la humanidad.
Por ello, al iniciarse el siglo xxi diversas organizaciones de lesbianas autónomas han transitado a la semiautonomía por haberse involucrado en la dinámica de los apoyos financieros de agencias internacionales, institucionales, de la iniciativa privada o del gobierno, o también por aceptar puestos en el gobierno o cargos políticos.
Muchas de estas organizaciones ó lesbianas se han visto obligadas a recurrir a estos procedimientos para poder sobrevivir ya que en el neoliberalismo la situación económica es cada día peor y excluyente, no obstante, no han abandonado su compromiso con la comunidad lésbica y con otras luchas sociales. Otras, en cambio, han ingresado a las filas de la burguesía lesbiana, y no solo eso sino a la derecha lesbiana. Esta nueva situación conduce a un replanteamiento de la autonomía, toda vez que ha quedado demostrado nuevamente que la autonomía en si misma y por sí misma no garantiza una posición política.
La invisibilidad del lesbianismo feminista autónomo.
La situación económica de sobrevivencia de las lesbianas no institucionales permitió que después del 2000 las lesbogays, las gays, las Lgtb, las queer, así como también las lesbianas de la derecha, hayan sido quienes han representado a las lesbianas mexicanas ante los organismos internacionales y quienes han recibido los financiamientos dirigidos para “las lesbianas” de sus países. Por lo mismo, esas mujeres se han dedicado a impedir el desarrollo y el crecimiento del movimiento de lésbico en México con el propósito de mantener su coto de poder ante una comunidad de lesbianas desorganizada y desmovilizada, desconcientizada y despolitizada.
Pero no solo eso, sino lo peor, es que han constituido el aval para simular que éste sistema social –patriarcal-neoliberal- “respeta” a la diversidad sexual y por lo tanto al lesbianismo, dado que se sustenta en la pluralidad, la inclusión y la equidad como elementos fundamentales de la democracia (patriarcal-neoliberal).
Pareciera a los ojos del mundo que únicamente existen esas organizaciones y liderezas lesbogays-neoliberales. Ello sucede, porque las lesbianas feministas autónomas no institucionales se encuentran fuera de las esferas del poder y parte de ese poder es la visibilidad.
La indefinición como simulación y oportunismo.
Actualmente, aparentemente es imposible definir las posiciones políticas de muchos de los grupos que constituyen el movimiento de lesbianas en México dado que no tienen definiciones políticas. Esto se debe, a que la cultura neoliberal tiene como uno de sus objetivos fundamentales despolitizarlo todo y confundirlo todo, crear una Babilonia, donde cada quien tiene su propio lenguaje y cada individuo es un universo, entonces, nos encontramos ante miles de millones de universos y lenguajes en medio de la más absoluta confusión, turbación, enredo y desconcierto y por lo tanto, en la mas profunda soledad y aislamiento. Esta es la sensación que prevalece en las y los individuos en esta sociedad.
La no-definición de la derecha lesbiana y la super-definición de la izquierda lesbiana.
La derecha lesbiana se opone categóricamente a definirse políticamente y considera a las definiciones políticas como agresión en su contra y por ello las combate. Por el contrario, la izquierda lesbiana siempre ha puesto mucho énfasis en las definiciones políticas y exige que estas sean de precisión.
El asunto no radica en un mero “membrete” como dicen las derechistas, sino en que una definición política implica toda una visión del universo o cosmovisión, una critica al sistema social económico, político, social, cultural y sexual que fundamenta su posición frente a este. Además, sobre todo, implica un compromiso fundamentado con ciertos principios ético-políticos, estrategias bien delineadas y objetivos bien definidos y vivimos en una sociedad del no-compromiso.
La ideología neoliberal evita a toda costa que la gente obtenga una conciencia política y por tanto, tome una posición política. Es decir, que tenga claridad sobre la opresión, desde dónde viene esa opresión, cómo se realiza esa opresión y quién ejerce esa opresión y por lo tanto, de qué manera se puede destruir a ese opresor.
El no definirse, permite que la gente oscile de un lado a otro oportunistamente sin ningún principio ético, lealtad o compromiso, sin coherencia o congruencia ideológica, hecho que permite todo tipo de abusos, oportunismos y corrupción, como lo estamos viviendo día a día.
Corrientes políticas actuales dentro del movimiento lésbico.
Actualmente, el movimiento de lesbianas en México se encuentra conformado principalmente por tres grandes bloques o corrientes políticas: el lesbianismo feminista autónomo, el lesbianismo moderado y el lesbianismo feminista de izquierda o socialista.
Cabe destacar, que dentro del movimiento lésbico estoy dejando fuera a toda la corriente de organizaciones y mujeres gays porque pertenecen al movimiento gay y no al lésbico, y esto no es una decisión mía es una decisión suya, ellas siempre se han definido como gays y no-lesbianas e incluso muchas de ellas, antilesbianas.
Las que se encuentran oscilando entre ambas posiciones tienen que tomar una decisión, ya que el ser lesbiana no es coger con mujeres (eso es ser gay) sino asumir una posición política clara y definida.
Por supuesto, dejo fuera a la corriente política lesbogay que es la más peligrosa de todas por constituir un aparato de dominación política contra el desarrollo del movimiento de lesbianas y especialmente contra el lesbofeminismo.
Dado que para el movimiento lésbico feminista autónomo e independiente las definiciones son sumamente importantes, especialmente para la izquierda de este, es complicado describirlas con facilidad debido a que dichas definiciones son sumamente particulares y especificas. Pero en términos generales los grupos que actualmente constituyen el movimiento de lesbianas independiente del control del feminismo heterosexual y del movimiento gay, son:
1.- El lesbianismo feminista autónomo.
Esta postura política constituye la corriente más fuerte y poderosa del movimiento lésbico a nivel teórico y político –aunque no económico-. De hecho, constituye su columna vertebral y su guía política, independientemente de desaciertos y errores, ya que es la que conserva la esencia lésbica sin mezclarla, diluirla o subsumirla con otras propuestas sexopolíticas.
Gracias a esta corriente, el movimiento existe como movimiento y además, como movimiento político, no reducido a simple “comunidad lésbica” o “clientela lésbica” desorganizada y/o despolitizada.
Esta corriente se encuentra conformada por: las lesbianas feministas, las lesbianas radicales, las lesbianas anarquistas y las lesbianas separatistas, y además, por posturas políticas más específicas y sofisticadas como las lesbianas anarkofeministas, las feministas libertarias y las lesbianas feministas separatistas, entre otras.
Los siguientes grupos pertenecen a esta corriente y cada uno deberá determinar cual es su definición especifica: Lesbianas en Colectiva, Prensa Editorial Les Voz, Telemanita, Archivo Histórico Lésbico de México, América Latina y el Caribe, Editorial Las Brujas, El Comité de la Marcha Lésbica (COMAL) y entre otros. Dicha corriente podría identificarse con la iniciativa del grupo Ácratas.
2.- El lesbianismo moderado.
Esta corriente no se puede definir como feminista porque no todos los grupos son feministas, pero los grupos feministas son los que dan la batalla para evitar que los demás se orienten hacia posiciones patriarcales. Entre estos se pueden ubicar: Las Amantes de la Luna, Lunas de Cibeles y Lunas de Cibeles de Monterrey como grupos lésbicos feministas y Grupo de Madres lesbianas, Grumale II, únicamente lésbico, los cuales se encuentran dentro de la organización del VI Encuentro, con lesbianas independientes (tendencia a no organizarse).
Así como Fortaleza de la Luna de Veracruz, lésbico, Mujeres de Treinta, lésbico, Frente Lésbico contra el Femicidio, lésbico feminista y DiversiLes lésbico-gay, y Patlatonalli, lésbico-gay y feminista institucional, quien publico la Agenda de la Diversidad Sexual, entre otros. Además de agrupaciones mixtas lesbianas y gays o no avocadas al trabajo exclusivamente lésbico. Dicha corriente puede identificarse con la iniciativa del grupo Lésbos.
3.- El lesbianismo feminista de izquierda y/o socialista.
Esta corriente, actualmente se encuentra desarticulada. Sin embargo, fue la que inició el movimiento lésbico en México en los años 70 Ácratas y que desde entonces continuó ininterrumpidamente a través de organizaciones como Lésbos, Oikabeth I, Oikabeth II, (Oikabeth III siempre osciló), Lesbianas Socialistas, Lesbianas Morelenses, Seminario Marxista Leninista Feminista de Lesbianas, El Circulo Revolución Permanente Zyanya de Lesbianas Feministas, Archivo Histórico Lésbico de México Latinoamérica el Caribe en la figura de una de sus cofundadoras, Lesbianas Zapatistas y actualmente el Frente Lésbico Contra el Femicidio y por supuesto, aquellas organizaciones de la resistencia que se ubican como anti-derecha o contra el Estado y sus instituciones.
En este momento, varias lesbianas nos encontramos impulsando hoy, ante el VI Encuentro, la necesidad de conformar una corriente de lesbianas latinoamericanas y del Caribe de izquierda. Dicha corriente puede identificarse con la iniciativa del grupo Oikabeth I (jamás de Oikabeth III).
El centro y la derecha de las mujeres gays.
A pesar y por sobre la postura neoliberal de la no-definición, como ya se mencionó: por sus acciones y por sus prácticas (por sus actos los conoceréis) las agrupaciones y personalidades (decisión de no organizarse) de mujeres gays pueden definirse políticamente con mucha claridad, así como también las organizaciones de la derecha neoliberal que se niegan a definirse, ¿ ocultan algo?.
También dentro del movimiento lésbico existe el centro político y la derecha política, orientadas por las corrientes gays, homosexual, Lgtb, trans, de la diversidad y queer. (Cabe mencionar que las mujeres de derecha se molestan porque se les dice que son de derecha, pero no se enojan porque sean de derecha sino porque esta palabra les suena premoderna).
Esta corriente la constituyen mujeres (decisión de no organizarse) u organizaciones orientadas a la cultura, a la diversión o a los negocios, pocas agrupaciones realmente se encuentran realizando un trabajo profundo en beneficio de la comunidad de mujeres gays (lesbianas). Esta corriente se caracteriza por lo siguiente:
- Primero, se definen como “no definidas políticamente” por lo mismo veces se les puede definir como “la corriente política de las indefinidas”, quienes se consideran no-políticas y no-feministas. Generalmente entienden a la palabra “lesbiana” como un insulto y la denominación “feminista” como una agresión;
- Segundo, se autonombran gays o mujeres gays, y por lo tanto, se encuentran totalmente identificadas e inmersas en la cultura gay;
- Tercero, muchas de ellas aún se definen como homosexuales u homosexuales-femeninas, quienes se encuentran inmersas en la homosexualidad reproductora de los roles: activo/pasivo, macho/hembra, etc.
- Cuarto, son agrupaciones no-políticas y específicamente no-feministas que prestan algún tipo de apoyo de carácter terapéutico, cultural o de esparcimiento a la comunidad de mujeres gays (lesbianas);
- Quinto, algunas se dedican al divertimento y el entretenimiento exclusivamente.
- Sexto, no intervienen en asuntos que no sean de carácter exclusivamente gay, es decir, sexuales, como por ejemplo, asuntos de interés nacional o políticos.
Entre estas agrupaciones y asociaciones civiles se encuentran: Taxesma (ya desaparecido), Mujeres de Media Luna, Jóvenes Lesbianas de la Nueva Generación, Musas de Metal, ADAS, Mujeres Azules (grupo ya desaparecido), Exilio Azul, entre otras, quienes también deberán de definir cual es su especificidad.
- Séptimo, otras se encuentran dentro de la dinámica de la Diversidad Sexual, Lgtb, Trans…o Queer en las parejas bisexuales, swingers, menages, trisexuales (dos mujeres para un hombre), orgías y actualmente sadomasoquistas, también, paidofílicas, pedofílicas, zoofílicas, coprofílicas y prostitución, etc. y poco más adelante, las mujeres gays también podrán participar del sexo necrofílico como el que se practica con el femicidio (orgasmo matando a una mujer) por supuesto con mujeres de los países pobres.
La postura política lesbogay neoliberal y el lesbianismo institucional.
Finalmente, se encuentra la corriente política específicamente lesbogay. Su característica es la ambigüedad -no la síntesis, que es muy distinto-. Ambigüedad porque no se ubica ni dentro del movimiento de lesbianas totalmente (y por supuesto, mucho menos dentro del movimiento lésbico feminista autónomo) y tampoco se ubica totalmente dentro del movimiento gay o Lgtb. Al oscilar entre ambos no es totalmente aceptado por uno ni por otro.
Pero cabe aclarar que dicho rechazo no se debe a una actitud de discriminación, sino al oportunismo de manejar dos posiciones para obtener un beneficio doble o incluso triple al definirse también como feminista, lo cual le permite moverse en cualquiera de los foros nacionales e internacionales a nombre de cualquiera de los tres movimientos, pero sobre todo, de poder recibir los financiamientos para todos, es decir, para el movimiento Lgtb, para el movimiento feminista y para el movimiento de lesbianas e incluso, financiamientos dirigidos a grupos VIH ó para cáncer cérvico uterino.
Y además, ser interlocutor ante las instituciones internacionales y los gobiernos y así mismo, tomar decisiones que afectan a las tres comunidades: la lesbiana, los gays y el movimiento feminista, por supuesto, sin consultarlas ni rendirles cuentas.
El Closet de Sor Juana, la organización lesbogay por excelencia.
A diferencia de los grupos de mujeres gays anteriormente mencionados en el titulo: El centro y la derecha de las mujeres gays, el caso del Closet de Sor Juana es muy particular porque, a la lidereza de este espacio siempre le ha gustado la política y participa políticamente, aunque contradictoriamente las asistentes del Closet no son políticas ni participan políticamente, excepto las secretarias de ésta.
La confusión que suscita el Closet es que aunque cuenta con una denominación femenina nunca ha sido un grupo de lesbianas sino de hombres y mujeres gays, bisexuales y trans…, pero además en ocasiones maneja un discurso lésbico subsumido totalmente bajo la perspectiva gay.
Por lo mismo, no se ubica dentro del movimiento de lesbianas, pero tampoco es totalmente aceptado dentro de los grupos gays muchos de los cuales han menospreciado al Closet por ser una organización de “jotos o geishas sometidos bajo la dominación femenina” invalidando de esta manera, el liderazgo de la mujer gay que lo rige, rechazo que viene de los gays misóginos así como de la derecha gay y los empresarios contra lo cuales compite por el control de la comunidad (clientela) de lesbianas.
El Closet, o mejor dicho, su lidereza (primera diputada gay) junto con su asesora política (el cerebro) y principal contacto con la ILGA en México, han sido las principales promotoras de impulsar el proceso de geificación del movimiento lésbico, de ahí su enorme responsabilidad histórica.
Las tres corrientes políticas del movimiento lésbico feminista de Jules Falquet.
La activista y teórica revolucionaria francesa Jules Falquet ha definido en su libro: Breve reseña de algunas teorías lésbicas, tres grandes corrientes: el lesbianismo feminista, el lesbianismo radical y el lesbianismo separatista.
- El lesbianismo feminista, es aquel que cuestiona al heterofeminismo por no criticar al heterocentrismo, pero que sustenta en la solidaridad entre las mujeres y combate a la lesbofobia por ser un ataque contra el genero femenino en general.
- El lesbianismo radical, es aquel que se sustenta principalmente en las teóricas francesas Monique Wittig y Colettte Guillaumin, sobre la idea de que las lesbianas ciertamente escapan a la apropiaron privada por parte de los hombres pero no se libran de la apropiación colectiva de las mujeres por parte de aquellos, por lo que las mujeres deben luchar como clase (Turcotte,1998; Causse, 2000).
- El lesbianismo separatista, es de origen principalmente norteamericano, el cual tiende a separarse del control de las estructuras patriarcales para establecer formas de vida específicamente entre lesbianas como las comunas, creando así una cultura y cosmovisión exclusivamente lésbica.
Por mi experiencia histórica, agregaría otra serie de corrientes que han existido o se están conformando:
- El lesbianismo anarquista, sustentado en una selección de experiencias históricas del anarquismo enriquecido con las aportaciones de las lesbianas anarquistas de orientación feminista.
- El lesbianismo liberacionista revolucionario, sustentado en las experiencias históricas independentistas sociales y armadas latinoamericanas y del tercer mundo antiimperialistas y nacionalistas.
- El lesbianismo socialista, sustentado en el marxismo pero con diferentes tendencias: leninista, trostkista, luxemburguista, espartaquista, maoísta, entre otras, así como en la lucha de clases y la revolución proletaria.
- El lesbianismo rojo, tendencia que se identificaba con las luchas armadas foquistas o armadas populares, guevarista, Danon, Debrais, etc.
- El lesbianismo lumpenanarquista, sustentado en acciones efectivas y contundentes de choque y desequilibrio de las instituciones sociales.
Cabe mencionar que después del ataque del Día de la Mujer en el 2004 por un grupo de lesbianas, se creó un nuevo término:
- El lesbianismo anarcoterrorista, (no: narcoterrorista, sino a-narco-terrorista), con practicas de denuncia y ataque a las instituciones de gobierno, especialmente las que se avocan a la mujer, pero también contra las lesbianas que son cómplices de éstas.
También hay que distinguir posiciones muy peligrosas como:
- El lesbianismo lumpen patriarcal, utilizado para desequilibrar y desorganizar al movimiento lésbico e incluso golpearlo. Generalmente es utilizado por la policía para penetrar y desarticular al movimiento, muchas de ellas se dicen anarquistas pero no tienen la más mínima idea de lo que significa la praxis anarquista.
El anarkofeminismo lésbico.
Hoy día, una de las fuerzas políticas más potentes y comprometidas dentro del movimiento lésbico es el anarakofeminismo. Estas agrupaciones parten del lesbianismo como una fuerza política -contra la idea lesbogay del lesbianismo como un asunto sexo-genital ó preferencia sexual-. Consideran la lucha lesbiana como una de las vanguardias de la lucha internacional contra el patriarcado (capitalista y neoliberal) y todas sus instituciones, y se encuentran profundamente comprometidas con los movimientos sociales que luchan contra la globalización imperialista. Consideran a la heterosexualidad como base fundamental para la dominación patriarcal y la esclavitud de las mujeres.
Son valientes activistas que se han enfrentado a las fuerzas de represión del orden patriarca capitalista y han luchado contra el control de los organizamos internacionales en las conferencias o cumbres mundiales. En realidad son el alma del movimiento lésbico, a pesar de algunos desaciertos, ya que su compromiso con la lucha de las mujeres implica una entrega total sin financiamientos. En estos grupos se encuentran la Cooperativa Editorial Brujas y Mujeres Libertarias, entre otros.
Las gays empresarias.
A partir del inicio del nuevo milenio, se consolidó una nueva modalidad del “Ser gay”: las mujeres-gays empresarias. Estas son de de dos tipos:
- Las Gays-empresarias, mujeres gays que descubrieron en la comunidad de lesbianas un mercado riquísimo y que están impulsando una sofisticado marketing de Moda Lesbiana del vestido, maquillaje, comportamiento, zapatos, viajes, discos, etc.
Algunas de ellas están impulsando un fuerte mercado lesbo-sexual: revistas, lugares de encuentro, discos, bares, hoteles, etc. que ha tenido un éxito comercial extraordinario con los hombres.
- Y, las Líderes del Movimiento Lesbogay Empresarias, LMLE, ( “LMLE”, ¡próximamente!, nueva marca comercial de discos, bares, restaurantes, mega tiendas, hoteles, travels e inclusive bancos y bolsa de valores) de lideres o militantes que también descubrieron que podían obtener importantes ganancias con la comunidad lesbiana sin emplear demasiada energía en luchar por los derechos civiles, e instalaron discos, bares, librerías, cafeterías, etc., como el ba: Cabaretito METAL, actualmente Cabaretito V.I.P. y la cafetería-bar Virreynas, el negocio del Closet de Sor Juana.
- Las primeras, “así nacieron” no tienen responsabilidad porque nunca conocieron al feminismo y su formación político-ideológica ha sido la televisión y el Internet (universo infinito de información que de nada sirve si no se cuenta con una guía u orientación crítica), ó la cultura de las universidades privadas, además no interfieren con el movimiento de lesbianas.
- Pero las segundas, quienes si tuvieron acceso a una formación feminista son altamente responsable de la comercialización y mercantilización del movimiento lésbico y por lo tanto, de su transmutación a lo gay.
La gayficación ó “geificación” del movimiento lésbico.
La gayficación ó “geificación” o del movimiento político de las mujeres lesbianas ha significado la perdida de la brújula, ha significado una completa desviación de los principios originales, el sometimiento del movimiento lésbico bajo la dominación masculina.
La perdida de la orientación paradigmática hacia el nuevo mundo. Mundo que prometía transformar las relaciones sociales patriarcales edificadas en la relación opresor/oprimido, dominante/dominado, explotador/explotado, para lograr el equilibrio entre lo femenino y lo masculino, acabar con la división entre vida pública y vida privada (hogar=mujer, política=hombre) y lograr la liberación de la otra mitad de la humanidad.
Es importante aclarar que la lucha en contra la ideología política “lesbogay” que ha invadido al movimiento de lesbianas de ninguna manera significa una lucha en contra de los gays, ni contra los bisexuales, ni transgénero, ni travestis o transexuales, por el contrario, es importante que el movimiento lésbico feminista establezca políticas de alianza con la izquierda de esto sectores sexopolíticos.
Hoy, es urgente que el movimiento lésbico, así como también los otros movimientos recobren su orientación política crítica y de izquierda y retomen la dirección que plantea el feminismo crítico y específicamente el lesbofeminismo, como en el pasado lo empezó a hacer el Grupo Lambda de Liberación Homosexual.
Las dos diputadas mexicanas.
Respecto a las dos diputadas que hasta el momento ha tenido México.
La primera, 1997-2000, Diputada federal, fue lesbogay y por lo mismo, no expresó ni los intereses ni las demandas del movimiento de lesbianas organizadas. Su gestión no tuvo ninguna trascendencia dentro de la comunidad lésbica, además de su negocio el café-bar: Virreynas.
Además de ello, no fue impulsada ni electa por el movimiento lésbico ni por la comunidad de lesbianas mexicana, sino propuesta dos partidos políticos, la alianza PRT-PRD (socialista y socialdemócrata), algunas organizaciones de mujeres generistas o feministas neoliberales, varias agrupaciones de hombres gays y algunas organizaciones indígenas.
Dicha diputada jugó un papel importante en relación a algunas reformas de ley para las mujeres heterosexuales, para indígenas desplazados.
Gran parte de su desvinculación con el movimiento organizado de lesbianas se debió a que su equipo de asesores y asesoras políticas fueron hombres y mujeres gays y no lesbianas (mucho menos, lesbianas feministas autónomas), es decir, con una base ideológica generistas, gay, de la Diversidad, Lgtb y además neoliberal.
Por ello, a pesar de que la diputada era gay femenina fue apoyada por la derecha feminista (que mantiene posiciones lesbofóbicas) porque ambas coincidían con el feminismo institucional y neoliberal. Aunque cabe decir, que muchas de estas feministas en varias ocasiones la dejaron de lado, sutilmente (discriminación), por ser mujer gay y también por pertenecer a una clase mas baja que la de aquellas y no contar con estudios profesionales.
Por otro lado, muchos de los gays que la apoyaron la abandonaron porque no toleraron el liderazgo de una mujer y porque no les otorgó las posiciones políticas que ellos esperaban obtener, por lo tanto, conformándose un bloque de oposición de hombres gays misóginos muy fuerte contra ella.
Esta diputada dice ser de izquierda.
La segunda diputada 2000-2003.
La segunda diputada si ha contado con una incidencia en el movimiento lésbico aunque no en el movimiento lésbico feminista autónomo dado su trabajo con partidos políticos y el gobierno.
Proviene de la organización Lilas de lesbianas y es ahora una de las promotoras del VI Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe. A diferencia de la primera diputada ha retomado a la perspectiva lésbico feminista como bandera política pero cabe constatar en los hechos su compromiso real con la comunidad lésbica y también aclarar y aclarar así mismo su posición política ya que en el feminismo existen diversas posiciones.
Respecto a su iniciativa de ley sobre Sociedades de convivencia, cabría tomar en cuenta la apreciaciones de Mariana Pessah del grupo Mulheres Rebeldes de Porto Alegre-Brasil, en su artículo: Algunas reflexiones sobre el movimiento LGTB del 2004 (pag. 6):
“Hago una invitación a que demos la vuelta y veamos los entretelones de la lucha por los derechos al casamiento y a la adopción. Luchar por eso derechos es “formalmente” luchar para que nos reconozcan y nos acepten, o sea, la inclusión a éste sistema enfermo y opresor.
En éste punto, estaríamos dejando de ver las cosas de manera global y nos estaríamos asimilando a la idea de “ser normales”, o sea pertenecer a la norma.
El objetivo está puesto en ampliar la norma, a partir de ahora el casamiento también es permitido entre personas del mismo sexo.
cuidado! Se está pasando por alto la esencia del casamiento y lo que es la familia y las nefastas consecuencias que ello trajo a nuestra sociedad y en especial a las mujeres.
La familia monogámica es el núcleo donde se reproducen las fuerzas de trabajo. Se subordina el trabajo al capital, o sea, lo que importa es lo que producimos y no quienes somos.”
El sueño de opio de la libertad
Muchas de las lesbianas de la capital mexicana -como de muchas capitales Latinoaméricanas- viven su seño de opio, creen que ya son libres, incluso, que siempre fueron libres. La mayoría de las jóvenes ignoran totalmente que algún día existió una represión brutal y despiadada contra las mujeres que se atrevían a amar a otra mujer. No lo saben y les interesa un “rábano”. Pero lo peor es que ignoran que dicha represión todavía se esta dando en las zonas pobres y en periferia de las grandes ciudades y en los sectores sociales mas golpeados de las metrópolis.
No es posible pensar en una “libertad lésbica” paralela a una terrible represión lesbofóbica contra las lesbianas que viven fuera de la capital en las ciudades pequeñas. Tampoco es posible pensar en una libertad lésbica en medio de un mundo con veintisiete millones de esclavos, como lo menciona el National Geographic (Septiembre de 2003, “Esclavos del siglo XXI”)
El centralismo metropolitano de las megalópolis (modelo urbano-patriarcal) siempre ha impedido ver que estas, son formas de vida antinaturales y antihumanas que se han desarrollado sobre la base de una brutal explotación del campo y de las pequeñas ciudades. Pero no solo eso, sino que ha invisibilizado la verdadera realidad que se vive fuera de esos tumores cancerigenos.
Porqué las lesbogays se “montan” constantemente sobre el movimiento lésbico feminista.
¿Porqué las lesbogays -e incluso las gays, las homosexuales y las bisexuales- se encuentran constante y permanentemente y de manera obsesiva y compulsiva, tratando de montarse sobre el movimiento lésbico y en particular sobre el movimiento lésbico feminista?
La interferencia sistemática de dichas mujeres se debe a varias razones:
1.- Porque carecen de una identidad propia. Adoptan una identidad ajena, la masculina y además, fuera de su realidad, es decir, falocéntrica;
2.- Porque al no contar con objetivos trascendentales propios, tratan de fincarse en los que se encuentran sólidos y bien sustentados;
3.- Porque las organizaciones lésbicas, autónomas, son muy fuertes y poderosas a pesar del rechazo o menosprecio de la lesbofobia gay y heterofeminista;
4.- Porque tratan de utilizar al poder lesbiano como una fuerza para lograr sus propios objetivos;
5.- Porque utilizan y abusan de las necesidades emocionales y afectivas de las lesbianas para comerciar con ellas;
6.- Porque como correas de transmisión del poder gay masculino tratan de penetrar y anular las propuestas políticas de las lesbianas;
7.- Porque es sumamente importante desviar la identificación de las lesbianas con las demás mujeres.
Dos puntos fundamentales: las mujeres y la lucha social.
1).- En el momento en que la lucha de las lesbianas se aleja de la lucha de las mujeres pierde todo su sentido de ser, y esto es lo que ha logrado la política lesbogay.
2).- En el momento en que la lucha de las lesbianas se aleja de las demás luchas sociales pierde su orientación, y esto es lo que ha hecho el lesbianismo institucional de derecha y la ideología gay.
El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado y, la abolición de la familia, la propiedad privada y el Estado.
Engels el compañero amoroso de Marx (no sexual sino de profunda afinidad ideológica) proporcionó al feminismo una de las claves fundamentales para entender la naturaleza del sistema patriarcal, es decir, tres aspectos de su esencia. Aunque le falto el heterocentrismo y específicamente la falocracia, estos nuevos elementos se pueden deducirse de su análisis.
La familia, la propiedad privada y el Estado son tres elementos indisolubles que permiten dividir a la sociedad en clases sociales, pero también, en sexos y así mismo en razas y en nacionalidades.
La mujer, dicen las feministas criticas, es la primera forma de propiedad privada y la propiedad privada es el fundamento de la familia, pero la propiedad privada también es el fundamento para dividir a la sociedad en poseedores y desposeídos, explotadores/explotados, opresores/oprimidos, gobernantes/gobernados, cultos/ignorantes, sanos/enfermos, hetrosexuales/lesbianas, blancos/negros, etc.
Para que la propiedad privada pueda existir, establecerse y mantenerse debe convertirse en Estado. El Estado es la legalización de la propiedad privada, por lo tanto, el Estado es la legitimación de los propietarios privados (los apropiadores), es decir, el aparato jurídico, las leyes. Para que los apropiadores puedan existir es necesario el sometimiento de los demás seres humanos y para poder subyugar a éstos se requiere de la represión y la violencia, entonces, el aparato de estado siempre es coercitivo, represivo y violento.
Parte de esa apropiación lo constituye la apropiación del cuerpo de las mujeres por parte del sector social masculino, lo cual se instituye a través del matrimonio y la familia. Una de las razones por las cuales los hombres o mejor dicho el sistema patriarcal no permite abortar a las mujeres se debe, a que no les es remitido a ellas decidir sobre su propio cuerpo pero además también, porque el producto de la gestación es decir, el hijo, es propiedad del hombre, inclusive para muchas madres solteras. El útero no es más que un medio de producción como lo son las fábricas, las tierras, las minas, las industrias, etc.
El amor lésbico.
Por ello mismo, el amor lésbico constituye un peligro sustancial para la hegemonía de la dominación masculina: porque coloca a las mujeres fuera del control de un hombre (el matrimonio o el amasiato) pero sobre todo del Sistema de dominación masculina; porque no puede controlar su reproducción, (la maternidad), es decir, a la fabrica útero; y porque no puede asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo (el trabajo domestico).
Por esta misma razón, las nuevas formas de control patriarcal contra el poder lesbiano son precisamente las ideologías de la Diversidad, Lgtb, Queer y Trans…, porque a través de ellas esta minando, desviando y diluyendo el poder lésbico feminista.
Racismo, sexismo, clasismo y colonialismo.
La sociedad patriarcal de ninguna manera se limita a la división de la sociedad en sexos, por el contrario, se erige en tres divisiones más complementarias a esta, es decir, la división de la sociedad en clases sociales; en razas o grupos étnicos; y en países o naciones.
Por ello, es absolutamente imposible acabar con el sexismo sino se eliminan también el racismo, el clasismo y el colonialismo y esta es la propuesta re-evolucionaria del lesbofemismo re-evolucionario. Por lo mismo, la lucha es cuádruple, como un dragón de cuatro cabezas no basta corta una sola.
La “diversidad sexual”, una estrategia para acabar con la identidad lésbica.
Si bien la lucha por el respeto a la diversidad fue importante para acabar con la imposición de la heterosexualidad obligatoria como sexualidad oficial del Estado y el reconocimiento de las demás expresiones de la sexualidad humana. También, la diversidad fue diseñada como un arma para quebrar la identidad de las lesbianas y en particular para romper y golpear al movimiento lésbico, evitando además, la identificación de las lesbianas con las mujeres en general, o sea, impidiendo la alianza de las mujeres entre sí.
Es decir, fracturó la unión y la solidaridad de las mujeres como una fuerza unificada, como una lucha conjunta contra los orígenes y las causas de la opresión de la mujer, sumiendo al potencial lésbico en una mezcolanza informe queer, trans…, Lgtb, bisexual, multisexual, etc..
Un asunto era encontrar los puntos de coincidencia con todas estas corrientes políticas y otra, subordinar al movimiento lésbico a ellas
De hecho, el discurso de la Diversidad, como propuesta neoliberal, ha servido para acabar con todas las identidades, las identidades que cohesionaban a los diferentes sectores sociales sobre todo étnicos y raciales, logrando desarticularlos al grado del aislamiento totales, como hoy se encuentra la humanidad.
La verdadera “diversidad en la unidad” solo podrá ser posible dentro de los parámetros de una sociedad no opresiva y justa, jamás dentro de una sociedad fundamentada en la opresión, represión y explotación social. Ácratas y Oikabeth I no buscaban la libertad dentro del sistema capitalista y decían que si este se las ofrecía, la rechazarían. Exactamente como lo ha hecho la dignidad del movimiento indígena Zapatista con las dádivas del gobierno.
El ser “queer”, una estrategia para anular el poder lesbiano feminista y de las mujeres en general. Las modas Lgtb y sobre todo queer constituyen unas de las más sofisticadas creaciones neoliberales para confundir y desquiciar a las lesbianas y en particular contrarrestar al Poder Lésbico. Así como también a la gente en general sobre las verdaderas diferencias que constituyen la riqueza de la diversidad humana. Aplicando el concepto de la brasileña Mariana Pessah: Rebeldía Controlada, la cultura queer ha sido una manera de canalizar la
Pero no se podría esperar más de éste, ya que la propuesta heterofeminista se encuentra limitada por sus propios fundamentos, es decir, por la heterosexualidad como “La” sexualidad, la “única” expresión de la sexualidad humana, la sexualidad “normal” o simplemente una “sexualidad” donde el falo y el coito (vaginal, anal o bucal) constituyen el centro del universo sexual.
La negativa de Debate Feminista ante la propuesta lésbica feminista.
A mediados de los 90 se le propuso a la directora de Debate Feminista, cofundadora del feminismo en 1971, la elaboración de un número especializado en Movimiento Lésbico Feminista en México, debido a que el lesbianismo feminista estaba ausente de esa publicación feminista y a que contábamos con un gran acervo de aportaciones teóricas así como un amplio archivo histórico.
Simplemente nos respondió que no, que más adelante publicaría un número sobre la perspectiva queer y que en el incluiría un apartado sobre mujeres gays.
Esta actitud corresponde a un desconocimiento profundo o a una negación política intencional contra el lesbianismo (para quienes saben en lo mas profundo de su entendimiento o subconsciente que el feminismo desde la óptica del lesbianismo radical es profundamente revolucionario).
Actitud paralela a un oportunismo intelectual y académico de muchas feministas que aparentemente se muestran open main con las lesbianas así como también con las indígenas, las trabajadoras domésticas (sus sirvientas) o las asesinadas en Ciudad Juárez, temáticas que ninguna feminista políticamente correcta debería dejar de mencionar y que proporcionan status.
La falsa “Gran liberación de las mujeres” lograda por el feminismo.
Actualmente muchas mujeres y feministas con poder, afirman que la mujer ya esta liberada y que por lo tanto, es completamente absurdo, ridículo y estúpido continuar con la idea de la lucha por liberación de las mujeres.
Pero ellas se están refiriendo a “su liberación” de ellas, de las mujeres y feministas institucionales y de la derecha feminista quienes se han erigido sobre la “nueva esclavización de las grandes masas de mujeres” en los marcos de la globalización.
La gran liberación de las mujeres hoy, en el nuevo milenio, no nos ha llegado a nosotras las mujeres trabajadoras, empleadas, de servicios, obreras, jornaleras, campesinas, indígenas, maquileras, negras, migrantes, minusválidas, ancianas, amas de casa, subempleadas, trabajadoras sexuales, etc.
Tampoco nos ha llegado “la gran liberación de las lesbianas”, la liberación de aquellas mujeres gays que se encuentran negociando nuestro destino en las magnas reuniones internacionales como Beijín+…; gays como la asesora (cerebro) de la primer diputada gay en México.
La liberación de la mujer así como la liberación de las lesbianas dentro de éste sistema económico y político se ha edificado sobre la base de un costo social terriblemente opresivo y doloroso para la inmensa mayoría de las mujeres sobre todo de los países del tercer mundo, porque se ha levantado sobre nuestras espaldas.
La paradoja neoliberal es: para que “unas” hayan podido acceder a las esferas del poder, “la mayoría” tiene que aceptar trabajos esclavizantes o mendigar por un trabajo, viviendo en una inseguridad económica cada vez más grande. Ello quiere decir, que el acceso de las mujeres al poder no ha significado un beneficio para las demás mujeres.
El femicidio, uno de los productos de las grandes conquistas de la “liberación de la mujer”.
El femicidio existe desde que se instauró el patriarcado, pero el femicidio institucionalizado se legalizó desde que se impuso el neoliberalismo.
¿Es casual que coincida el gran ascenso de ciertos núcleos de mujeres a altas esferas del poder con el ascenso de la matanza sistemática cada vez mas brutal de mujeres?.
¿No constituye una aberración la espectacularidad de las Cumbres internacionales de mujeres como Beijín, la Cedaw o UNIFEM ante la espectacularidad de el genocidio de mujeres en los países pobres como México o Guatemala?. El espectáculo es el espectáculo y las actrices en ambos casos, son las mujeres.
La contradicción radica en la siguiente ecuación patriarcal: a más poder obtengan ciertos núcleos y sectores de mujeres mayor es la opresión y la esclavitud que se ejerce contra la inmensa mayoría de las mujeres. Y esta situación la están ocultando las mujeres que actualmente tiene poder (salvo honrosas excepciones); es decir, las enemigas de las mujeres ó las mujeres patriarcalizadas.
No es posible plantear la liberación de las mujeres así como tampoco de ningún otro sector social oprimido, dentro de los límites del sistema capitalista patriarcal ni conforme a los parámetros de dicho sistema.
El femicidio es una industria: los consorcios transnacionales del placer como parte del crimen organizado a nivel global y “no existe crimen organizado sin concurso del estado”.
La enorme carga de mantenerse coherente en la autonomía.
Mantenerse independiente o fuera de los financiamientos y del apoyo de las intuiciones del gobierno ha significado vivir en la pobreza o en la explotación laboral. Además de no poder participar en los foros nacionales e internacionales donde se esta discutiendo el destino de las lesbianas y de la humanidad.
Por ello, al iniciarse el siglo xxi diversas organizaciones de lesbianas autónomas han transitado a la semiautonomía por haberse involucrado en la dinámica de los apoyos financieros de agencias internacionales, institucionales, de la iniciativa privada o del gobierno, o también por aceptar puestos en el gobierno o cargos políticos.
Muchas de estas organizaciones ó lesbianas se han visto obligadas a recurrir a estos procedimientos para poder sobrevivir ya que en el neoliberalismo la situación económica es cada día peor y excluyente, no obstante, no han abandonado su compromiso con la comunidad lésbica y con otras luchas sociales. Otras, en cambio, han ingresado a las filas de la burguesía lesbiana, y no solo eso sino a la derecha lesbiana. Esta nueva situación conduce a un replanteamiento de la autonomía, toda vez que ha quedado demostrado nuevamente que la autonomía en si misma y por sí misma no garantiza una posición política.
La invisibilidad del lesbianismo feminista autónomo.
La situación económica de sobrevivencia de las lesbianas no institucionales permitió que después del 2000 las lesbogays, las gays, las Lgtb, las queer, así como también las lesbianas de la derecha, hayan sido quienes han representado a las lesbianas mexicanas ante los organismos internacionales y quienes han recibido los financiamientos dirigidos para “las lesbianas” de sus países. Por lo mismo, esas mujeres se han dedicado a impedir el desarrollo y el crecimiento del movimiento de lésbico en México con el propósito de mantener su coto de poder ante una comunidad de lesbianas desorganizada y desmovilizada, desconcientizada y despolitizada.
Pero no solo eso, sino lo peor, es que han constituido el aval para simular que éste sistema social –patriarcal-neoliberal- “respeta” a la diversidad sexual y por lo tanto al lesbianismo, dado que se sustenta en la pluralidad, la inclusión y la equidad como elementos fundamentales de la democracia (patriarcal-neoliberal).
Pareciera a los ojos del mundo que únicamente existen esas organizaciones y liderezas lesbogays-neoliberales. Ello sucede, porque las lesbianas feministas autónomas no institucionales se encuentran fuera de las esferas del poder y parte de ese poder es la visibilidad.
La indefinición como simulación y oportunismo.
Actualmente, aparentemente es imposible definir las posiciones políticas de muchos de los grupos que constituyen el movimiento de lesbianas en México dado que no tienen definiciones políticas. Esto se debe, a que la cultura neoliberal tiene como uno de sus objetivos fundamentales despolitizarlo todo y confundirlo todo, crear una Babilonia, donde cada quien tiene su propio lenguaje y cada individuo es un universo, entonces, nos encontramos ante miles de millones de universos y lenguajes en medio de la más absoluta confusión, turbación, enredo y desconcierto y por lo tanto, en la mas profunda soledad y aislamiento. Esta es la sensación que prevalece en las y los individuos en esta sociedad.
La no-definición de la derecha lesbiana y la super-definición de la izquierda lesbiana.
La derecha lesbiana se opone categóricamente a definirse políticamente y considera a las definiciones políticas como agresión en su contra y por ello las combate. Por el contrario, la izquierda lesbiana siempre ha puesto mucho énfasis en las definiciones políticas y exige que estas sean de precisión.
El asunto no radica en un mero “membrete” como dicen las derechistas, sino en que una definición política implica toda una visión del universo o cosmovisión, una critica al sistema social económico, político, social, cultural y sexual que fundamenta su posición frente a este. Además, sobre todo, implica un compromiso fundamentado con ciertos principios ético-políticos, estrategias bien delineadas y objetivos bien definidos y vivimos en una sociedad del no-compromiso.
La ideología neoliberal evita a toda costa que la gente obtenga una conciencia política y por tanto, tome una posición política. Es decir, que tenga claridad sobre la opresión, desde dónde viene esa opresión, cómo se realiza esa opresión y quién ejerce esa opresión y por lo tanto, de qué manera se puede destruir a ese opresor.
El no definirse, permite que la gente oscile de un lado a otro oportunistamente sin ningún principio ético, lealtad o compromiso, sin coherencia o congruencia ideológica, hecho que permite todo tipo de abusos, oportunismos y corrupción, como lo estamos viviendo día a día.
Corrientes políticas actuales dentro del movimiento lésbico.
Actualmente, el movimiento de lesbianas en México se encuentra conformado principalmente por tres grandes bloques o corrientes políticas: el lesbianismo feminista autónomo, el lesbianismo moderado y el lesbianismo feminista de izquierda o socialista.
Cabe destacar, que dentro del movimiento lésbico estoy dejando fuera a toda la corriente de organizaciones y mujeres gays porque pertenecen al movimiento gay y no al lésbico, y esto no es una decisión mía es una decisión suya, ellas siempre se han definido como gays y no-lesbianas e incluso muchas de ellas, antilesbianas.
Las que se encuentran oscilando entre ambas posiciones tienen que tomar una decisión, ya que el ser lesbiana no es coger con mujeres (eso es ser gay) sino asumir una posición política clara y definida.
Por supuesto, dejo fuera a la corriente política lesbogay que es la más peligrosa de todas por constituir un aparato de dominación política contra el desarrollo del movimiento de lesbianas y especialmente contra el lesbofeminismo.
Dado que para el movimiento lésbico feminista autónomo e independiente las definiciones son sumamente importantes, especialmente para la izquierda de este, es complicado describirlas con facilidad debido a que dichas definiciones son sumamente particulares y especificas. Pero en términos generales los grupos que actualmente constituyen el movimiento de lesbianas independiente del control del feminismo heterosexual y del movimiento gay, son:
1.- El lesbianismo feminista autónomo.
Esta postura política constituye la corriente más fuerte y poderosa del movimiento lésbico a nivel teórico y político –aunque no económico-. De hecho, constituye su columna vertebral y su guía política, independientemente de desaciertos y errores, ya que es la que conserva la esencia lésbica sin mezclarla, diluirla o subsumirla con otras propuestas sexopolíticas.
Gracias a esta corriente, el movimiento existe como movimiento y además, como movimiento político, no reducido a simple “comunidad lésbica” o “clientela lésbica” desorganizada y/o despolitizada.
Esta corriente se encuentra conformada por: las lesbianas feministas, las lesbianas radicales, las lesbianas anarquistas y las lesbianas separatistas, y además, por posturas políticas más específicas y sofisticadas como las lesbianas anarkofeministas, las feministas libertarias y las lesbianas feministas separatistas, entre otras.
Los siguientes grupos pertenecen a esta corriente y cada uno deberá determinar cual es su definición especifica: Lesbianas en Colectiva, Prensa Editorial Les Voz, Telemanita, Archivo Histórico Lésbico de México, América Latina y el Caribe, Editorial Las Brujas, El Comité de la Marcha Lésbica (COMAL) y entre otros. Dicha corriente podría identificarse con la iniciativa del grupo Ácratas.
2.- El lesbianismo moderado.
Esta corriente no se puede definir como feminista porque no todos los grupos son feministas, pero los grupos feministas son los que dan la batalla para evitar que los demás se orienten hacia posiciones patriarcales. Entre estos se pueden ubicar: Las Amantes de la Luna, Lunas de Cibeles y Lunas de Cibeles de Monterrey como grupos lésbicos feministas y Grupo de Madres lesbianas, Grumale II, únicamente lésbico, los cuales se encuentran dentro de la organización del VI Encuentro, con lesbianas independientes (tendencia a no organizarse).
Así como Fortaleza de la Luna de Veracruz, lésbico, Mujeres de Treinta, lésbico, Frente Lésbico contra el Femicidio, lésbico feminista y DiversiLes lésbico-gay, y Patlatonalli, lésbico-gay y feminista institucional, quien publico la Agenda de la Diversidad Sexual, entre otros. Además de agrupaciones mixtas lesbianas y gays o no avocadas al trabajo exclusivamente lésbico. Dicha corriente puede identificarse con la iniciativa del grupo Lésbos.
3.- El lesbianismo feminista de izquierda y/o socialista.
Esta corriente, actualmente se encuentra desarticulada. Sin embargo, fue la que inició el movimiento lésbico en México en los años 70 Ácratas y que desde entonces continuó ininterrumpidamente a través de organizaciones como Lésbos, Oikabeth I, Oikabeth II, (Oikabeth III siempre osciló), Lesbianas Socialistas, Lesbianas Morelenses, Seminario Marxista Leninista Feminista de Lesbianas, El Circulo Revolución Permanente Zyanya de Lesbianas Feministas, Archivo Histórico Lésbico de México Latinoamérica el Caribe en la figura de una de sus cofundadoras, Lesbianas Zapatistas y actualmente el Frente Lésbico Contra el Femicidio y por supuesto, aquellas organizaciones de la resistencia que se ubican como anti-derecha o contra el Estado y sus instituciones.
En este momento, varias lesbianas nos encontramos impulsando hoy, ante el VI Encuentro, la necesidad de conformar una corriente de lesbianas latinoamericanas y del Caribe de izquierda. Dicha corriente puede identificarse con la iniciativa del grupo Oikabeth I (jamás de Oikabeth III).
El centro y la derecha de las mujeres gays.
A pesar y por sobre la postura neoliberal de la no-definición, como ya se mencionó: por sus acciones y por sus prácticas (por sus actos los conoceréis) las agrupaciones y personalidades (decisión de no organizarse) de mujeres gays pueden definirse políticamente con mucha claridad, así como también las organizaciones de la derecha neoliberal que se niegan a definirse, ¿ ocultan algo?.
También dentro del movimiento lésbico existe el centro político y la derecha política, orientadas por las corrientes gays, homosexual, Lgtb, trans, de la diversidad y queer. (Cabe mencionar que las mujeres de derecha se molestan porque se les dice que son de derecha, pero no se enojan porque sean de derecha sino porque esta palabra les suena premoderna).
Esta corriente la constituyen mujeres (decisión de no organizarse) u organizaciones orientadas a la cultura, a la diversión o a los negocios, pocas agrupaciones realmente se encuentran realizando un trabajo profundo en beneficio de la comunidad de mujeres gays (lesbianas). Esta corriente se caracteriza por lo siguiente:
- Primero, se definen como “no definidas políticamente” por lo mismo veces se les puede definir como “la corriente política de las indefinidas”, quienes se consideran no-políticas y no-feministas. Generalmente entienden a la palabra “lesbiana” como un insulto y la denominación “feminista” como una agresión;
- Segundo, se autonombran gays o mujeres gays, y por lo tanto, se encuentran totalmente identificadas e inmersas en la cultura gay;
- Tercero, muchas de ellas aún se definen como homosexuales u homosexuales-femeninas, quienes se encuentran inmersas en la homosexualidad reproductora de los roles: activo/pasivo, macho/hembra, etc.
- Cuarto, son agrupaciones no-políticas y específicamente no-feministas que prestan algún tipo de apoyo de carácter terapéutico, cultural o de esparcimiento a la comunidad de mujeres gays (lesbianas);
- Quinto, algunas se dedican al divertimento y el entretenimiento exclusivamente.
- Sexto, no intervienen en asuntos que no sean de carácter exclusivamente gay, es decir, sexuales, como por ejemplo, asuntos de interés nacional o políticos.
Entre estas agrupaciones y asociaciones civiles se encuentran: Taxesma (ya desaparecido), Mujeres de Media Luna, Jóvenes Lesbianas de la Nueva Generación, Musas de Metal, ADAS, Mujeres Azules (grupo ya desaparecido), Exilio Azul, entre otras, quienes también deberán de definir cual es su especificidad.
- Séptimo, otras se encuentran dentro de la dinámica de la Diversidad Sexual, Lgtb, Trans…o Queer en las parejas bisexuales, swingers, menages, trisexuales (dos mujeres para un hombre), orgías y actualmente sadomasoquistas, también, paidofílicas, pedofílicas, zoofílicas, coprofílicas y prostitución, etc. y poco más adelante, las mujeres gays también podrán participar del sexo necrofílico como el que se practica con el femicidio (orgasmo matando a una mujer) por supuesto con mujeres de los países pobres.
La postura política lesbogay neoliberal y el lesbianismo institucional.
Finalmente, se encuentra la corriente política específicamente lesbogay. Su característica es la ambigüedad -no la síntesis, que es muy distinto-. Ambigüedad porque no se ubica ni dentro del movimiento de lesbianas totalmente (y por supuesto, mucho menos dentro del movimiento lésbico feminista autónomo) y tampoco se ubica totalmente dentro del movimiento gay o Lgtb. Al oscilar entre ambos no es totalmente aceptado por uno ni por otro.
Pero cabe aclarar que dicho rechazo no se debe a una actitud de discriminación, sino al oportunismo de manejar dos posiciones para obtener un beneficio doble o incluso triple al definirse también como feminista, lo cual le permite moverse en cualquiera de los foros nacionales e internacionales a nombre de cualquiera de los tres movimientos, pero sobre todo, de poder recibir los financiamientos para todos, es decir, para el movimiento Lgtb, para el movimiento feminista y para el movimiento de lesbianas e incluso, financiamientos dirigidos a grupos VIH ó para cáncer cérvico uterino.
Y además, ser interlocutor ante las instituciones internacionales y los gobiernos y así mismo, tomar decisiones que afectan a las tres comunidades: la lesbiana, los gays y el movimiento feminista, por supuesto, sin consultarlas ni rendirles cuentas.
El Closet de Sor Juana, la organización lesbogay por excelencia.
A diferencia de los grupos de mujeres gays anteriormente mencionados en el titulo: El centro y la derecha de las mujeres gays, el caso del Closet de Sor Juana es muy particular porque, a la lidereza de este espacio siempre le ha gustado la política y participa políticamente, aunque contradictoriamente las asistentes del Closet no son políticas ni participan políticamente, excepto las secretarias de ésta.
La confusión que suscita el Closet es que aunque cuenta con una denominación femenina nunca ha sido un grupo de lesbianas sino de hombres y mujeres gays, bisexuales y trans…, pero además en ocasiones maneja un discurso lésbico subsumido totalmente bajo la perspectiva gay.
Por lo mismo, no se ubica dentro del movimiento de lesbianas, pero tampoco es totalmente aceptado dentro de los grupos gays muchos de los cuales han menospreciado al Closet por ser una organización de “jotos o geishas sometidos bajo la dominación femenina” invalidando de esta manera, el liderazgo de la mujer gay que lo rige, rechazo que viene de los gays misóginos así como de la derecha gay y los empresarios contra lo cuales compite por el control de la comunidad (clientela) de lesbianas.
El Closet, o mejor dicho, su lidereza (primera diputada gay) junto con su asesora política (el cerebro) y principal contacto con la ILGA en México, han sido las principales promotoras de impulsar el proceso de geificación del movimiento lésbico, de ahí su enorme responsabilidad histórica.
Las tres corrientes políticas del movimiento lésbico feminista de Jules Falquet.
La activista y teórica revolucionaria francesa Jules Falquet ha definido en su libro: Breve reseña de algunas teorías lésbicas, tres grandes corrientes: el lesbianismo feminista, el lesbianismo radical y el lesbianismo separatista.
- El lesbianismo feminista, es aquel que cuestiona al heterofeminismo por no criticar al heterocentrismo, pero que sustenta en la solidaridad entre las mujeres y combate a la lesbofobia por ser un ataque contra el genero femenino en general.
- El lesbianismo radical, es aquel que se sustenta principalmente en las teóricas francesas Monique Wittig y Colettte Guillaumin, sobre la idea de que las lesbianas ciertamente escapan a la apropiaron privada por parte de los hombres pero no se libran de la apropiación colectiva de las mujeres por parte de aquellos, por lo que las mujeres deben luchar como clase (Turcotte,1998; Causse, 2000).
- El lesbianismo separatista, es de origen principalmente norteamericano, el cual tiende a separarse del control de las estructuras patriarcales para establecer formas de vida específicamente entre lesbianas como las comunas, creando así una cultura y cosmovisión exclusivamente lésbica.
Por mi experiencia histórica, agregaría otra serie de corrientes que han existido o se están conformando:
- El lesbianismo anarquista, sustentado en una selección de experiencias históricas del anarquismo enriquecido con las aportaciones de las lesbianas anarquistas de orientación feminista.
- El lesbianismo liberacionista revolucionario, sustentado en las experiencias históricas independentistas sociales y armadas latinoamericanas y del tercer mundo antiimperialistas y nacionalistas.
- El lesbianismo socialista, sustentado en el marxismo pero con diferentes tendencias: leninista, trostkista, luxemburguista, espartaquista, maoísta, entre otras, así como en la lucha de clases y la revolución proletaria.
- El lesbianismo rojo, tendencia que se identificaba con las luchas armadas foquistas o armadas populares, guevarista, Danon, Debrais, etc.
- El lesbianismo lumpenanarquista, sustentado en acciones efectivas y contundentes de choque y desequilibrio de las instituciones sociales.
Cabe mencionar que después del ataque del Día de la Mujer en el 2004 por un grupo de lesbianas, se creó un nuevo término:
- El lesbianismo anarcoterrorista, (no: narcoterrorista, sino a-narco-terrorista), con practicas de denuncia y ataque a las instituciones de gobierno, especialmente las que se avocan a la mujer, pero también contra las lesbianas que son cómplices de éstas.
También hay que distinguir posiciones muy peligrosas como:
- El lesbianismo lumpen patriarcal, utilizado para desequilibrar y desorganizar al movimiento lésbico e incluso golpearlo. Generalmente es utilizado por la policía para penetrar y desarticular al movimiento, muchas de ellas se dicen anarquistas pero no tienen la más mínima idea de lo que significa la praxis anarquista.
El anarkofeminismo lésbico.
Hoy día, una de las fuerzas políticas más potentes y comprometidas dentro del movimiento lésbico es el anarakofeminismo. Estas agrupaciones parten del lesbianismo como una fuerza política -contra la idea lesbogay del lesbianismo como un asunto sexo-genital ó preferencia sexual-. Consideran la lucha lesbiana como una de las vanguardias de la lucha internacional contra el patriarcado (capitalista y neoliberal) y todas sus instituciones, y se encuentran profundamente comprometidas con los movimientos sociales que luchan contra la globalización imperialista. Consideran a la heterosexualidad como base fundamental para la dominación patriarcal y la esclavitud de las mujeres.
Son valientes activistas que se han enfrentado a las fuerzas de represión del orden patriarca capitalista y han luchado contra el control de los organizamos internacionales en las conferencias o cumbres mundiales. En realidad son el alma del movimiento lésbico, a pesar de algunos desaciertos, ya que su compromiso con la lucha de las mujeres implica una entrega total sin financiamientos. En estos grupos se encuentran la Cooperativa Editorial Brujas y Mujeres Libertarias, entre otros.
Las gays empresarias.
A partir del inicio del nuevo milenio, se consolidó una nueva modalidad del “Ser gay”: las mujeres-gays empresarias. Estas son de de dos tipos:
- Las Gays-empresarias, mujeres gays que descubrieron en la comunidad de lesbianas un mercado riquísimo y que están impulsando una sofisticado marketing de Moda Lesbiana del vestido, maquillaje, comportamiento, zapatos, viajes, discos, etc.
Algunas de ellas están impulsando un fuerte mercado lesbo-sexual: revistas, lugares de encuentro, discos, bares, hoteles, etc. que ha tenido un éxito comercial extraordinario con los hombres.
- Y, las Líderes del Movimiento Lesbogay Empresarias, LMLE, ( “LMLE”, ¡próximamente!, nueva marca comercial de discos, bares, restaurantes, mega tiendas, hoteles, travels e inclusive bancos y bolsa de valores) de lideres o militantes que también descubrieron que podían obtener importantes ganancias con la comunidad lesbiana sin emplear demasiada energía en luchar por los derechos civiles, e instalaron discos, bares, librerías, cafeterías, etc., como el ba: Cabaretito METAL, actualmente Cabaretito V.I.P. y la cafetería-bar Virreynas, el negocio del Closet de Sor Juana.
- Las primeras, “así nacieron” no tienen responsabilidad porque nunca conocieron al feminismo y su formación político-ideológica ha sido la televisión y el Internet (universo infinito de información que de nada sirve si no se cuenta con una guía u orientación crítica), ó la cultura de las universidades privadas, además no interfieren con el movimiento de lesbianas.
- Pero las segundas, quienes si tuvieron acceso a una formación feminista son altamente responsable de la comercialización y mercantilización del movimiento lésbico y por lo tanto, de su transmutación a lo gay.
La gayficación ó “geificación” del movimiento lésbico.
La gayficación ó “geificación” o del movimiento político de las mujeres lesbianas ha significado la perdida de la brújula, ha significado una completa desviación de los principios originales, el sometimiento del movimiento lésbico bajo la dominación masculina.
La perdida de la orientación paradigmática hacia el nuevo mundo. Mundo que prometía transformar las relaciones sociales patriarcales edificadas en la relación opresor/oprimido, dominante/dominado, explotador/explotado, para lograr el equilibrio entre lo femenino y lo masculino, acabar con la división entre vida pública y vida privada (hogar=mujer, política=hombre) y lograr la liberación de la otra mitad de la humanidad.
Es importante aclarar que la lucha en contra la ideología política “lesbogay” que ha invadido al movimiento de lesbianas de ninguna manera significa una lucha en contra de los gays, ni contra los bisexuales, ni transgénero, ni travestis o transexuales, por el contrario, es importante que el movimiento lésbico feminista establezca políticas de alianza con la izquierda de esto sectores sexopolíticos.
Hoy, es urgente que el movimiento lésbico, así como también los otros movimientos recobren su orientación política crítica y de izquierda y retomen la dirección que plantea el feminismo crítico y específicamente el lesbofeminismo, como en el pasado lo empezó a hacer el Grupo Lambda de Liberación Homosexual.
Las dos diputadas mexicanas.
Respecto a las dos diputadas que hasta el momento ha tenido México.
La primera, 1997-2000, Diputada federal, fue lesbogay y por lo mismo, no expresó ni los intereses ni las demandas del movimiento de lesbianas organizadas. Su gestión no tuvo ninguna trascendencia dentro de la comunidad lésbica, además de su negocio el café-bar: Virreynas.
Además de ello, no fue impulsada ni electa por el movimiento lésbico ni por la comunidad de lesbianas mexicana, sino propuesta dos partidos políticos, la alianza PRT-PRD (socialista y socialdemócrata), algunas organizaciones de mujeres generistas o feministas neoliberales, varias agrupaciones de hombres gays y algunas organizaciones indígenas.
Dicha diputada jugó un papel importante en relación a algunas reformas de ley para las mujeres heterosexuales, para indígenas desplazados.
Gran parte de su desvinculación con el movimiento organizado de lesbianas se debió a que su equipo de asesores y asesoras políticas fueron hombres y mujeres gays y no lesbianas (mucho menos, lesbianas feministas autónomas), es decir, con una base ideológica generistas, gay, de la Diversidad, Lgtb y además neoliberal.
Por ello, a pesar de que la diputada era gay femenina fue apoyada por la derecha feminista (que mantiene posiciones lesbofóbicas) porque ambas coincidían con el feminismo institucional y neoliberal. Aunque cabe decir, que muchas de estas feministas en varias ocasiones la dejaron de lado, sutilmente (discriminación), por ser mujer gay y también por pertenecer a una clase mas baja que la de aquellas y no contar con estudios profesionales.
Por otro lado, muchos de los gays que la apoyaron la abandonaron porque no toleraron el liderazgo de una mujer y porque no les otorgó las posiciones políticas que ellos esperaban obtener, por lo tanto, conformándose un bloque de oposición de hombres gays misóginos muy fuerte contra ella.
Esta diputada dice ser de izquierda.
La segunda diputada 2000-2003.
La segunda diputada si ha contado con una incidencia en el movimiento lésbico aunque no en el movimiento lésbico feminista autónomo dado su trabajo con partidos políticos y el gobierno.
Proviene de la organización Lilas de lesbianas y es ahora una de las promotoras del VI Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe. A diferencia de la primera diputada ha retomado a la perspectiva lésbico feminista como bandera política pero cabe constatar en los hechos su compromiso real con la comunidad lésbica y también aclarar y aclarar así mismo su posición política ya que en el feminismo existen diversas posiciones.
Respecto a su iniciativa de ley sobre Sociedades de convivencia, cabría tomar en cuenta la apreciaciones de Mariana Pessah del grupo Mulheres Rebeldes de Porto Alegre-Brasil, en su artículo: Algunas reflexiones sobre el movimiento LGTB del 2004 (pag. 6):
“Hago una invitación a que demos la vuelta y veamos los entretelones de la lucha por los derechos al casamiento y a la adopción. Luchar por eso derechos es “formalmente” luchar para que nos reconozcan y nos acepten, o sea, la inclusión a éste sistema enfermo y opresor.
En éste punto, estaríamos dejando de ver las cosas de manera global y nos estaríamos asimilando a la idea de “ser normales”, o sea pertenecer a la norma.
El objetivo está puesto en ampliar la norma, a partir de ahora el casamiento también es permitido entre personas del mismo sexo.
cuidado! Se está pasando por alto la esencia del casamiento y lo que es la familia y las nefastas consecuencias que ello trajo a nuestra sociedad y en especial a las mujeres.
La familia monogámica es el núcleo donde se reproducen las fuerzas de trabajo. Se subordina el trabajo al capital, o sea, lo que importa es lo que producimos y no quienes somos.”
El sueño de opio de la libertad
Muchas de las lesbianas de la capital mexicana -como de muchas capitales Latinoaméricanas- viven su seño de opio, creen que ya son libres, incluso, que siempre fueron libres. La mayoría de las jóvenes ignoran totalmente que algún día existió una represión brutal y despiadada contra las mujeres que se atrevían a amar a otra mujer. No lo saben y les interesa un “rábano”. Pero lo peor es que ignoran que dicha represión todavía se esta dando en las zonas pobres y en periferia de las grandes ciudades y en los sectores sociales mas golpeados de las metrópolis.
No es posible pensar en una “libertad lésbica” paralela a una terrible represión lesbofóbica contra las lesbianas que viven fuera de la capital en las ciudades pequeñas. Tampoco es posible pensar en una libertad lésbica en medio de un mundo con veintisiete millones de esclavos, como lo menciona el National Geographic (Septiembre de 2003, “Esclavos del siglo XXI”)
El centralismo metropolitano de las megalópolis (modelo urbano-patriarcal) siempre ha impedido ver que estas, son formas de vida antinaturales y antihumanas que se han desarrollado sobre la base de una brutal explotación del campo y de las pequeñas ciudades. Pero no solo eso, sino que ha invisibilizado la verdadera realidad que se vive fuera de esos tumores cancerigenos.
Porqué las lesbogays se “montan” constantemente sobre el movimiento lésbico feminista.
¿Porqué las lesbogays -e incluso las gays, las homosexuales y las bisexuales- se encuentran constante y permanentemente y de manera obsesiva y compulsiva, tratando de montarse sobre el movimiento lésbico y en particular sobre el movimiento lésbico feminista?
La interferencia sistemática de dichas mujeres se debe a varias razones:
1.- Porque carecen de una identidad propia. Adoptan una identidad ajena, la masculina y además, fuera de su realidad, es decir, falocéntrica;
2.- Porque al no contar con objetivos trascendentales propios, tratan de fincarse en los que se encuentran sólidos y bien sustentados;
3.- Porque las organizaciones lésbicas, autónomas, son muy fuertes y poderosas a pesar del rechazo o menosprecio de la lesbofobia gay y heterofeminista;
4.- Porque tratan de utilizar al poder lesbiano como una fuerza para lograr sus propios objetivos;
5.- Porque utilizan y abusan de las necesidades emocionales y afectivas de las lesbianas para comerciar con ellas;
6.- Porque como correas de transmisión del poder gay masculino tratan de penetrar y anular las propuestas políticas de las lesbianas;
7.- Porque es sumamente importante desviar la identificación de las lesbianas con las demás mujeres.
Dos puntos fundamentales: las mujeres y la lucha social.
1).- En el momento en que la lucha de las lesbianas se aleja de la lucha de las mujeres pierde todo su sentido de ser, y esto es lo que ha logrado la política lesbogay.
2).- En el momento en que la lucha de las lesbianas se aleja de las demás luchas sociales pierde su orientación, y esto es lo que ha hecho el lesbianismo institucional de derecha y la ideología gay.
El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado y, la abolición de la familia, la propiedad privada y el Estado.
Engels el compañero amoroso de Marx (no sexual sino de profunda afinidad ideológica) proporcionó al feminismo una de las claves fundamentales para entender la naturaleza del sistema patriarcal, es decir, tres aspectos de su esencia. Aunque le falto el heterocentrismo y específicamente la falocracia, estos nuevos elementos se pueden deducirse de su análisis.
La familia, la propiedad privada y el Estado son tres elementos indisolubles que permiten dividir a la sociedad en clases sociales, pero también, en sexos y así mismo en razas y en nacionalidades.
La mujer, dicen las feministas criticas, es la primera forma de propiedad privada y la propiedad privada es el fundamento de la familia, pero la propiedad privada también es el fundamento para dividir a la sociedad en poseedores y desposeídos, explotadores/explotados, opresores/oprimidos, gobernantes/gobernados, cultos/ignorantes, sanos/enfermos, hetrosexuales/lesbianas, blancos/negros, etc.
Para que la propiedad privada pueda existir, establecerse y mantenerse debe convertirse en Estado. El Estado es la legalización de la propiedad privada, por lo tanto, el Estado es la legitimación de los propietarios privados (los apropiadores), es decir, el aparato jurídico, las leyes. Para que los apropiadores puedan existir es necesario el sometimiento de los demás seres humanos y para poder subyugar a éstos se requiere de la represión y la violencia, entonces, el aparato de estado siempre es coercitivo, represivo y violento.
Parte de esa apropiación lo constituye la apropiación del cuerpo de las mujeres por parte del sector social masculino, lo cual se instituye a través del matrimonio y la familia. Una de las razones por las cuales los hombres o mejor dicho el sistema patriarcal no permite abortar a las mujeres se debe, a que no les es remitido a ellas decidir sobre su propio cuerpo pero además también, porque el producto de la gestación es decir, el hijo, es propiedad del hombre, inclusive para muchas madres solteras. El útero no es más que un medio de producción como lo son las fábricas, las tierras, las minas, las industrias, etc.
El amor lésbico.
Por ello mismo, el amor lésbico constituye un peligro sustancial para la hegemonía de la dominación masculina: porque coloca a las mujeres fuera del control de un hombre (el matrimonio o el amasiato) pero sobre todo del Sistema de dominación masculina; porque no puede controlar su reproducción, (la maternidad), es decir, a la fabrica útero; y porque no puede asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo (el trabajo domestico).
Por esta misma razón, las nuevas formas de control patriarcal contra el poder lesbiano son precisamente las ideologías de la Diversidad, Lgtb, Queer y Trans…, porque a través de ellas esta minando, desviando y diluyendo el poder lésbico feminista.
Racismo, sexismo, clasismo y colonialismo.
La sociedad patriarcal de ninguna manera se limita a la división de la sociedad en sexos, por el contrario, se erige en tres divisiones más complementarias a esta, es decir, la división de la sociedad en clases sociales; en razas o grupos étnicos; y en países o naciones.
Por ello, es absolutamente imposible acabar con el sexismo sino se eliminan también el racismo, el clasismo y el colonialismo y esta es la propuesta re-evolucionaria del lesbofemismo re-evolucionario. Por lo mismo, la lucha es cuádruple, como un dragón de cuatro cabezas no basta corta una sola.
La “diversidad sexual”, una estrategia para acabar con la identidad lésbica.
Si bien la lucha por el respeto a la diversidad fue importante para acabar con la imposición de la heterosexualidad obligatoria como sexualidad oficial del Estado y el reconocimiento de las demás expresiones de la sexualidad humana. También, la diversidad fue diseñada como un arma para quebrar la identidad de las lesbianas y en particular para romper y golpear al movimiento lésbico, evitando además, la identificación de las lesbianas con las mujeres en general, o sea, impidiendo la alianza de las mujeres entre sí.
Es decir, fracturó la unión y la solidaridad de las mujeres como una fuerza unificada, como una lucha conjunta contra los orígenes y las causas de la opresión de la mujer, sumiendo al potencial lésbico en una mezcolanza informe queer, trans…, Lgtb, bisexual, multisexual, etc..
Un asunto era encontrar los puntos de coincidencia con todas estas corrientes políticas y otra, subordinar al movimiento lésbico a ellas
De hecho, el discurso de la Diversidad, como propuesta neoliberal, ha servido para acabar con todas las identidades, las identidades que cohesionaban a los diferentes sectores sociales sobre todo étnicos y raciales, logrando desarticularlos al grado del aislamiento totales, como hoy se encuentra la humanidad.
La verdadera “diversidad en la unidad” solo podrá ser posible dentro de los parámetros de una sociedad no opresiva y justa, jamás dentro de una sociedad fundamentada en la opresión, represión y explotación social. Ácratas y Oikabeth I no buscaban la libertad dentro del sistema capitalista y decían que si este se las ofrecía, la rechazarían. Exactamente como lo ha hecho la dignidad del movimiento indígena Zapatista con las dádivas del gobierno.
El ser “queer”, una estrategia para anular el poder lesbiano feminista y de las mujeres en general. Las modas Lgtb y sobre todo queer constituyen unas de las más sofisticadas creaciones neoliberales para confundir y desquiciar a las lesbianas y en particular contrarrestar al Poder Lésbico. Así como también a la gente en general sobre las verdaderas diferencias que constituyen la riqueza de la diversidad humana. Aplicando el concepto de la brasileña Mariana Pessah: Rebeldía Controlada, la cultura queer ha sido una manera de canalizar la
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